16 enero 2015

POR QUÉ NO ME GUSTÓ LA PELÍCULA "SORDO"

Voy a empezar por el final.
"Sordo" es un interesante falso documental que muestra a la gente oyente algunas de las problemáticas que deben enfrentar las personas sordas, y que las personas con déficit auditivo ya conocemos y hemos vivido y sufrido. Es una película que puede servir mucho en los colegios, pienso. Para estudiantes. Muestra una realidad que no conocen y que muchas veces discriminan. Qué buena idea, qué buen proyecto.

Pero eso no es lo que quiere ser "Sordo".
Porque desde el vamos plantea que es una película con actores que son sordos, y no una película de sordos que actúan. Y porque como lo dice uno de los personajes, quieren que su historia trascienda, que la vean todos sin importar la discapacidad.
Para que eso suceda, entonces, hay que contar una historia.

El pasado 4 de enero, con mi medio kinoto, fui al Malba a ver el estreno de la película "Sordo". Fui con ganas, fui expectante, fui alegre, fui pensando que había un grupo de gente, personas sordas e hipoacúsicas, capaces de quitarse de encima el concepto de "lo que es un sordo" para ser simplemente actores que, además, son sordos.

Tal vez fue mi error. Tal vez fui yo la que no entendió.

Porque esperaba que me contaran un cuento (que para eso miro películas y leo libros), que me entretuvieran, que me hicieran pensar, que me dieran algo que no conocía.
Pero bastó la primera escena para que sintiera que ahí algo no funcionaba.

Primera escena: el grupo Extranjero (excelente nombre del grupo en la película) recibe un premio de teatro. Los actores suben al escenario y sobreactúan el rechazo al mismo. Nos cuchicheamos con mi esposo. ¿Eso habrá pasado o es parte de la película? Si pasó, suena raro, falso. Si es parte de la ficción, no me lo creo.
Desde allí sucede lo imperdonable: me aburro soberanamente. Tanto me aburro que miro el reloj varias veces porque siento que van pasando más de dos largas horas, cuando en verdad la película
dura 89 minutos.

Termina. La gente aplaude, con sonido y en lengua de señas. Luego en las redes aparecen los comentarios, todos a favor. Como siempre, soy de las pocas que opinan distinto. Y me pregunto si a todos les gusta porque sería políticamente incorrecto no apoyar el esfuerzo de este grupo, o si realmente les gusta.

¿Qué les gusta, que no me di cuenta, que no me llegó?
En largas escenas con primerísimos planos que desenfocan el lenguaje de los protagonistas, los actores hablan sobre la obra de teatro que quieren montar. Se entremezclan las historias personales de cada uno, en las que aparecen los familiares reales (que no son actores ni quieren serlo). ¿Y? ¿Qué historia me están contando? ¿Cuál es el conflicto? ¿Que a todos les cuesta mucho todo? Y... son personas con discapacidad, ¿cuál sería la novedad? ¿Que los familiares oyentes no siempre entienden o aceptan la elección de lenguaje del otro ni el déficit en sí? Ese es un tema tan amplio, tan profundo, tan difícil, tiene tantas aristas y tantos enfoques, que poner al padre/madre diciendo "quiero que hables" al hijo que habla con las manos, es minimizar el asunto a su máxima expresión. Quedarse en el prejuicio "padre malo y cerrado, hijo traumatizado y bueno". ¿La historia es que quieren que la obra de teatro sea íntegra en LSA sin traducción? Bueno... lo acabo de contar en una línea. No pasa mucho con eso. ¿A dónde apuntan? Y además... ¿El arte, dónde está? ¿Dónde está la emoción, el humor, la vuelta de tuerca, la lágrima? Me repito: ¿qué historia me están contando? ¿De qué me sirve ver que el grupo va a una escuela a contar lo que hace (tal como yo voy a escuelas como escritora) y enfocar a esos chicos con gesto de nada? ¿Qué agrega ese corto básico que filman en la que "famosos" ("famosos" por actores de TV) doblan sus voces? ¿Qué me está diciendo? ¿Estamos hablando de la voz, de la no voz, de la aceptación, de la necesidad del otro? ¿¿¿Qué historia me están contando???

Pasaban los minutos, larguísimos, y yo no podía dejar de pensar en eso. En cuál era la historia de la película, qué hacían esos actores ahí, haciendo que actuaban, cuál era el sentido.

Mi marido dijo que le gustó, hasta ahí. Que tenía toques de humor (es verdad, yo me reí un par de veces). Le pregunté si le había parecido larga. Dijo que sí. Le pregunté cuál pensaba que era el mensaje de la película. Me dijo que era mostrar cómo era la gente sorda.

Y ahí llegamos. Claro. Desde el primer momento, la equivocada había sido yo. Mala, mala, mala. Pensé que iba a ver una película en la que la sordera era parte de la trama pero no la trama en sí. Pero se trata de un film sobre gente sorda haciendo de gente sorda y mostrando la problemática de la gente sorda.
Un falso documental que tendría que ser un verdadero documental.

¿Por qué será que ellos mismos, los que hicieron la película, no pueden aceptar que hacer un documental como corresponde está fantástico, y nos hacen creer que habrá algo más?


Sordo - Afiche



15 enero 2015

HAY QUE SEGUIR

Sé que el blog aún tiene lectores porque me llegan correos varios. Sé que muchas de las entradas son atemporales, no han perdido vigencia. Hablan de quiénes somos, qué nos pasa, cómo salimos adelante. Muchos me piden que siga escribiendo y les agradezco, pero simplemente he dejado de hacerlo porque lo he contado todo (todo lo que podía, claro, todo lo que quería). Seguir sería dar vueltas sobre lo mismo. Y por otra parte yo he seguido. La vida, los hijos, la literatura, el trabajo, el dinero, me han mantenido tan ocupada que ya no hay mucho espacio en mi vida para aquello que me ocupó casi toda mi vida: la hipoacusia. Me liberé. Sigo siendo hipoacúsica, sigo viviendo a diario las situaciones que ya conté, sigo pasándola mal a veces, sigo quejándome, pero qué voy a hacer. Hay que seguir.

Regresaré cada tanto, como hoy, para contar aquello que quiera contar.

Y mientras, gracias por haber estado, por estar. Sé que este blog ha acompañado a muchos, ha marcado a otros, ha animado a varios, y eso es mucho más de lo que nunca pude soñar.