28 junio 2011

SOBRE EMPRESAS Y AUDÍFONOS

Me han llegando varios mails con la misma inquietud: uno va a la empresa XXX (de audífonos, no porno) a hacer la temible selección de audífonos, ilusionado y deseoso de encontrar ese aparato mágico que le hará escuchar mejor. Ese pequeño adelanto tecnológico con el que escuchará el canto de los pajaritos, el croar de las ranas, el temblor de la hoja antes de caer de la rama.

La empresa XXX (y que se supone, es la primera interesada en VENDER, y VENDER BIEN), pregunta en primerísimo lugar qué obra social y/o prepaga tiene su futura víctima (entendemos que hablamos de gente con certificado de discapacidad) y, en calidad de la calidad de la obra social es que eligen el audífono.

Es decir: eligen un audífono (en general económico, de baja gama) en relación a si la obra social acostumbra pagar o no. Y NO PENSANDO EN EL BENEFICIO DEL QUE LO VA A USAR.

No acostumbro a escribir con mayúsculas pero, cuando estoy caliente, estoy caliente.

Si lo pensamos bien, es más que lógico. Vean:
No toda la gente conoce sus derechos ni las leyes ni cómo enfrentarse a una obra social ni cómo hacer un recurso de amparo.
La gran mayoría de las obras sociales rechazan de primera los audífonos más caros o los medianos caros o los que pasen del valor que ellos creen merece gastarse por un audífono (¿$500?), sabiendo que no todos van a pelear esa decisión.
Si la obra social no quiere pagar, la empresa no va a cobrar.
Si la obra social la hace larga, la empresa va a cobrar... quién sabe cuándo.
O sea que a la empresa esos clientes no les interesa.

Ergo: si les dicen que el ÚNICO audífono que les sirve, desde el punto de vista audiológico, es el de $500, todos sienten que ganan. La empresa vendió un audífono, sea cual fuera. La obra social cumple con lo que le toca y seguro que lo anuncia en su boletín. El único forro acá es el que se va a la casa con un audífono que no le sirve mucho y que hace dos meses ya ni siquiera se fabrica.

Sé que es difícil. Sé que soy la última que puede opinar porque tuvo suerte con su último audífono. Sé que no tuve que esperar demasiado ni hacer recurso y que por eso muchos me odiarán pero... gente, no se dejen estar. Prueben todos los audífonos, caminen, exijan, peleen. Cada día hay nuevos audífonos con mejor tecnología y chiches que ni soñábamos que existirían.

Apréndanse las leyes de memoria, si es necesario. Vayan a vivir a la puerta del auditor médico de su obra social. Hagan un curso de audioprótesis para explicar por qué un audífono NO es un genérico, y no es lo mismo uno que otro. Organicemos marchas, sentadas, paradas, caminadas.

Pero, sobre todo, no se dejen pasar por encima.
Que eso ya nos pasa todos los días.

19 junio 2011

TWITTER

A falta de audición, sigo buscando formas


alternativas de comunicación (¡qué fea rima!).


@VeroSuk


en Twitter.

07 junio 2011

LA VERDAD

Así son las cosas con audífono nuevo, más potente, más poderoso, más moderno, con más canales, con la mar en coche:



Lo que antes escuchaba, lo escucho mejor.


Lo que antes no entendía, sigo sin entenderlo, pero más fuerte.




Amén