04 mayo 2011

NUEVOS RUIDOS, NUEVAS VOCES, NUEVO AUDÍFONO

Ah... qué nostalgia... Estaba leyendo unas entradas de abajo, del 2007, tituladas "¿Será sanito? 1 y 2", y me dio como cosa... Porque otra vez vuelvo a despedirme de un audífono y entonces todo puede suceder. Que escuche distinto, que no escuche lo que escuchaba, que escuche lo que no oía, que escuche hasta lo que no quiero escuchar. Hay tantas opciones... Me pregunto cómo lo voy a afrontar. Tal vez me ponga nerviosa sin darme cuenta. Yo grito todo el tiempo, así que si grito un poco más pasa como desapercibido. Tal vez le tome fobia al nuevo aparatito, o lo ame enloquecidamente. Tal vez me adapte a los nuevos ruidos que sé que vendrán. Tal vez no. Todavía no lo tengo conmigo así que no lo sé. Les voy a ir contando.

Ahora... ¿por qué un nuevo audífono? Creo que un poco porque se me dio la real gana. Veamos... en el 2007 salté de los audífonos analógicos a los digitales y me dio vértigo. Mucha altura. Mucho cambio. Entonces opté por el digital más sencillo. La versión tonta de los digitales. Pocos canales de sonido, pocos programas, un único micrófono. Y me acomodé, sí. Me acomodé tanto y tan bien que al tiempo escuchaba como siempre, como con mis viejos analógicos. Es decir: no descubrí los beneficios de la audición digital aunque sí hubo cambios, no lo voy a negar. Por ejemplo: me acostumbré a no tocar la ruedita del volumen. Así como fue calibrado, el audífono me ayuda en casi todas las circunstancias. Sólo cuando doy clases en un aula grande o conferencias, lo subo un poco. Me gustó la bobina telefónica, que hace que el mundo sonoro desaparezca y sólo escuches lo que viene del teléfono (o de los auriculares, de lo que pegues a tu oreja), pero ahora la voy a perder. Y cada tanto, sobre todo cuando voy en el auto con los chicos cantando a todo pulmón (y no soy yo la que maneja), elijo el programa silencio que es lo mismo que apagar el audífono pero un poco distinto.

Bien, pasó eso, entonces. Era un audífono más como todos los otros. Y pasaron cuatro años y el pobre ya ingresaba a su edad madura y me pareció que era hora de cambiarlo. De dar el gran salto. Y cuando digo el gran salto lo digo en serio. Esta vez me tiro del avión y no sé si está bien doblado el paracaídas.

De un intrauricular con seis canales de sonido, del digital más modesto, paso a lo último de lo último. A lo ultísimo. Un retroauricular (¡sí! ¡Un retro!) con el auricular en el conducto auditivo (como un intra), con 33 canales de sonido, 6 programas automáticos, nada de ruedita para el volumen, bluethooth, dos micrófonos direccionales y que viene en 11 lindos colores para elegir.
Con algo que cada empresa llama a su gusto pero que es más o menos esto: las frecuencias que no oís, te las pasa a frecuencias que sí mantenés. Por ejemplo: el timbre del teléfono, agudo, que no escucho ni con audífono, ahora posiblemente suene grave y lo escuche. Cambia el sonido natural de las cosas pero te ofrece información. Y eso me gusta, porque ya van dos veces que casi me pasa una ambulancia por encima cuando estoy cruzando la calle, porque no escucho la sirena.

El chiche se llama Audeo Smart IX y cuesta uno y el otro completo. Y eso a la obra social no le gustó mucho, claro. Pero hablamos, discutimos, yo amanecé un poquito y nos pusimos de acuerdo sin llegar a instancias judiciales. Lo único que pidió el auditor médico fue que hiciera una prueba en otro lugar, y yo fui y la hice, porque soy obediente. Y me probaron unos audífonos que no me sirvieron para nada (pero que costaban la mitad), y encima la fonoaudióloga informó que yo la había maltratado un poquito. ¡Já! Eso estuvo bueno. En otro momento contaré qué pasó en ese gabinete...

Entonces... yo me hice las pruebas solicitadas y el auditor protestó un poco con que si no era un "capricho" mío el necesitar el audífono más caro entre los caros. Y yo qué le puedo decir... Y sí, viejo, tengo el capricho de querer escuchar lo mejor que pueda, sabiendo que incluso con ese aparato de la gran siete no voy a escuchar como una persona que escucha. Sí, caprichosa he sido siempre. ¿Por qué cambiaría ahora?

Y aquí estoy. Ansiosa y con juguete nuevo. Bah, todavía no lo tengo ni lo calibraron ni lo traje a casa (esta vez no quise traérme un fin de semana, me jugué). Así que no sé qué pasará. Me pregunto si luego de 7 intras me molestará esto de tener un retro. Me pregunto qué color me conviene. ¿Lo quiero lindo o lo quiero discreto? Me pregunto tantas boludeces yo...

Les contaré cómo sigue. Paso a paso y sonido tras sonido.
Veremos qué cosa nueva hay para escuchar en el mundo...

7 comentarios:

Graciela dijo...

Que bueno Vero!Falta que cuentes que paso con la fonoaudiologa! seguro que es el mismo lugar donde yo fui esta semana, me probaron un audifono primero, parecia que mi cabeza estaba dentro de una caja, luego otro y estaba un poquito solo mejor, pero no escuchaba natural los sonidos, le pregunto con delicadeza sin animos de ofender si no habia otro para probar y me pone cara de "que pretende esta?!? ese era lo mejor que tenian, costaba 8900 cada uno, eran mind 440 o 330 no me acuerdo, ademas me parecieron muy grandotes!
Bueno ahora sigo acumulando presupuestos, me faltan dos lugares mas para ir, espero tener mas suerte. Y espero que este blog no lo lea el auditor de tu obra social por lo de " lo cambie un poco porque se me dio la real gana" ja,ja!!!! Besos

Graciela

Anónimo dijo...

hacen casi dos años que estoy esperando el audífono de mi hijo,todo es porque contamos con dos obras sociales,pero ninguna se hace cargo.Ya intervino un abogado y aún sigo esperando.Lo único que espero si llegan que el niño los quiera usar,ya que esta entrando en la edad adolescente...Así nos manejamos en estos temas.

Verónica Sukaczer dijo...

Graciela: el sitio al que tuve que ir, enviada por la obra social, justamente vende los modelos Mind :-). Y las fonoaudiólogas se visten como recepcionistas.

N.N: te deseo mucha suerte. Cualquier cosa que pueda o podamos hacer desde acá (los que leen el blog), avisá.

Dámaris dijo...

Buenisimo el post, como siempre vero!
yo justamente también estoy con todo el tramiterio...para cambiar mis audifonos...a unos mas modernos quizas( no tanto como los tuyos :P)
espero que me den los que quiero...
te dejo un beso grande,
mucha suerte!

Graciela dijo...

El lunes tenia turno para hacer el certificado de discapacidad a las 9 y a las 10 ya lo tenia en mis manos!! no lo podia creer, me habian dicho que tardaba unos 30 dias. Ahora me resta ir a dos lugares mas para seleccion de audifonos, hay alguna relacion entre el porcentaje de perdida auditiva con los audifonos, es decir que sea intro o retro? yo uso retro con ventilacion media y creo que con un intro sentiria como el oido tapado.
A la persona que escribio mas arriba por los audifonos de su hijo creo que tendria que darse una vuelta por la Superintendencia de Seguros de Salud en Diagonal Norte y plantear el problema. Saludos y suerte!

Romina dijo...

Vero:

Seguí contando, está muy interesante. Yo también los cambié hace poco pero no tuve la seguridad para ir tan lejos. Bue, qué digo, me quedé con el único modelo que me ofreció el fonoaudiólogo. El vaso medio lleno de la cuestión es que si dentro de un tiempo quiero empezar la batalla por unos bien buenos audífonos, estaré mejor preparada ya que con los que tengo ahora escucho un poco mejor que con los viejos.

Seguiré leyendo, hasta pronto ;)

Daniel dijo...

yengo que hacr seleccion me pueden recomendar lugares gracias