22 diciembre 2010

FIESTAS SIN PILAS

Lo que sigue es parte del libro "La vida en sordina" de David Lodge. El autor, el Lodge real, perdió audición y lo cuenta a través de un personaje, un profesor retirado, con una franqueza y claridad excepcional. En este párrafo el personaje festeja Navidad en su casa y descubre que se ha quedado sin pilas. Pasen y lean:

"Aquella mañana, unos veinte minutos antes de que llegaran los primeros invitados, las dos pilas del audífono se le acabaron simultáneamente, algo de lo más infrecuente. Advirtió que una de ellas ya no funcionaba cuando le costó entender algo que Jacki le estaba diciendo en la cocina (...), y antes de que tuviera ocasión de reemplazarla, en el ajetreo de los preparativos de la fiesta, el otro auricular dejó de funcionar. Fue al cajón de su despacho, donde guarda todos los accesorios de su audífono, descubrió que, contrariamente a sus expectativas confiadas, no contenía pilas de repuesto. O, para ser más precioso, había pilas en el cajón, pero no eran del tamaño adecuado para el audífono. El grosor y el diámetro de aquellos discos diminutos varían ligeramente según el tipo de aparato para el que están pensandos, pero los paquetitos de plástico de burbuja en que vienen son idénticos, aparte de los códigos numéricos que llevan impreso. Acostumbra a comprar seis paquetes a la vez, que coge directamente del expositor de la farmacia; y cuando hizo la última compra no debió de comprobar que todos los paquetes fueran del tipo que necesitaba (...).
En realidad, la única alternativa es intentar pasar la fiesta sin audífono.
Cuando no oyes lo que la gente está diciendo tienes dos opciones: o te quedas callado y asientes y murmuras y sonríes, fingiendo que oyes lo que tu interlocutor está diciendo e intercalando alguna que otra palabra de acuerdo, pero siempre con el riesgo de tomar el rábano por las hojas, con consecuencias potencialmente embarazosas, o bien tomas la iniciativa, pasar por alto la regla normal de la conversación de esperar tu turno y hablas sin parar de un tema de tu elección sin permitir que meta baza la persona con quien hablas, y por lo tanto no se plantea el problema de escuchar y comprender lo que está diciendo".

3 comentarios:

Ivana Carina dijo...

Verooo!

Que tengas una bonita Nochebuena y una muy Feliz Navidad!!

Y que el 2011 venga cargado de todas las cosas buenas que te merecés!

Cariños desde la Patagonia!!!

Olivia dijo...

ay, ayyy, ayyyy, como me identifiqué!!! Yo me quedo sin pilas frecuentemente porque el implante las gasta muy rápido y todavía no me adapté a esa nueva situación. Lo que pasa que yo soy muuuuuy distraída. por suerte leo bastante bien los labios pero quedar en silencio me produce una tristeza.

¡Feliz año nuevo Verónica!....¡con pilas! :)

Graciela dijo...

Si habre pasado por esas situaciones, una vez nos tuvimos que ir,mi marido, mi hija y yo de la casa de unos amigos porque se me habian terminado las pilas, tenia terror de que me hablaran!! besos a todos