28 agosto 2010

MI VERSIÓN DE LOS HECHOS

Último día en Resistencia, Chaco. Acababa de terminar el 15° Foro Internacional por el fomento del Libro y la Lectura, organizado por la Fundación Mempo Giardinelli, y vegetábamos en el hall del hotel, esperando que nos vinieran a buscar para llevarnos al aeropuerto, Ángela Pradelli, Patricia Kolesnicov, Teresita Valdettaro, yo. ¿Quién más..? Habíamos planeado pasear por Corrientes antes del regreso pero faltaba fuerza y sobraba calor.
Nos íbamos nosotros, los escritores y periodistas, al tiempo que llegaban al hotel los políticos. Había leído en el diario local, esa misma mañana, sobre un encuentro de algo de la construcción en el que participaría el matrimonio Duhalde. Lectura rápida y desinteresada, creí que se trataba de algo de la UOCRA o similar, cuando en realidad era la Iglesia con algo de la construcción social.

De entre el enjambre de cámaras de TV y hombres de bien derecha que pululaban en el hotel, se nos acercó una señora y, a medida que se acercaba, yo hacía, a una velocidad increíble, un reconocimiento de su rostro. Sabía que la había visto en algún lado y, si la había visto en algún lado tenía que tener archivada su cara. El resto pasó muy rápido, como pasan las cosas:
yo pensé: "carajo... Chiche Duhalde" y antes de que pudiera preguntarme por qué tenía ese gesto crispado y avinagrado de directora de escuela, se acercó a nuestra mesa, murmuró algo que por supuesto no entendí y manoteó un cenicero.

Entonces hice lo que suelo hacer: mi versión personal de los hechos, relacionando mi conocimiento del mundo con lo que sí había escuchado y lo que no había escuchado, la reacción de los demás e inferencias extras. Y lo que salió fue: "Chiche Duhalde debe estar en contra de que se fume en lugares públicos como este hall de hotel y por eso, enojada, vino a sacar el cenicero, que es la prueba del delito.
El problema es que en cuanto Chiche dio la media vuelta con el cenicero en mano, mi grupo estalló en carcajadas. Y ése no era la reacción normal a la situación que yo estaba imaginando.

No sólo se reían, sino que felicitaban a Pradelli como si, en las internas, hubiera ganado en primera ronda.

Por suerte yo ya no me río más cuando todos se ríen, de esa forma pelotuda en que lo hice tantas décadas, y pude preguntar a Kolesnicov lo que había pasado. Me lo contó a mí y lo volvió a contar en Ñ digital, así:

Angela Pradelli: "Adelante, Chiche"
Resistencia, lobby del hotel. De un lado de los sillones, escritores y docentes que vinieron al Foro de Promoción de la Lectura. Del otro, Eduardo y Chiche Duhalde, Ramón Puerta, una comitiva que vino a las jornadas "Constructores de la sociedad", de la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz.
Nos miramos con distancia. Como si no nos viéramos.
A ellos los revolotean unas cuantas personas, les sacan fotos.
Nosotros, las patas sobre la mesa ratona, esperando la combi que nos llevará al aeropuerto. Sin aviso, alguien cruza la línea invisible que nos separa.
Chiche Duhalde se acerca a la mesa donde la escritora Angela Pradelli toma su cafecito.
--Les robo el cenicero-- dice Chiche.
Pradelli se incorpora apenas, se sienta bien, la mira:
--Robe, nomás.
Los malpensados sonríen.

Entonces sí, me reí yo también. Desarmé mi ficción y construí la realidad.

Haciéndonos esos quilombos mentales es que vamos por el mundo...

(Aclaro que como periodista nunca publiqué ninguna de mis "inferencias", sino que siempre entrevisté, averigüé, investigué y pregunté hasta estar segura de los hechos).

1 comentario:

Graciela dijo...

Verónica, parece que los políticos están algo aburridos e inventan 'un algo'...mi hija estuvo en San Luis en un encuentro de Politólogos, quién estaba? don Néstor y su comitiva :)

Varios de los oradores lo apoyan, pero no hacía falta jajaja no hubo sacada de ceniceros

Qué miedieto me dá "Constructores de la sociedad", de la Comisión Arquidiocesana de Justicia y Paz.

Saludos!