25 abril 2010

LIBRO DE PATRICIA SALAS

"Narrativa, lenguaje y discapacidad auditiva" es la tesis de doctorado con que Patricia Salas, amiga, maestra y compañera en esto de la Logogenia, se ganó su título de Doctora en Letras.
Una excelentísima investigación en la que narra las vidas de varias mujeres sordas o hipoacúsicas.

A mí, Patricia me otorgó el honor de escribir el prólogo. Y eso es lo que comparto con ustedes:

Una persona con discapacidad auditiva es una persona que escucha poco o nada. Ésa es la representación que la sociedad hace del déficit auditivo. Y no está equivocada. El error surge al creer que una persona sorda o hipoacúsica compensa ese déficit –en todos los aspectos: educativo, social, laboral- sólo recibiendo ondas sonoras de mayor amplitud o volumen. Al sordo se le habla fuerte, y se supone que de esta manera la problemática causada por su falta de audición, desaparece. Y cuando el volumen no es suficiente, se le habla de frente para permitirle que lea los labios, como si todo el lenguaje humano pudiera descubrirse en la mímica del otro.
Este desconocimiento de cuál es la verdadera problemática de la persona sorda o hipoacúsica, de dónde surgen sus problemas de integración, su aislamiento, su fracaso escolar, su bajo nivel de conocimientos, es el que provoca, justamente, en un triste círculo vicioso, todos esos conflictos.
Es aquí, entonces, donde la tesis doctoral de Patricia Salas, “Narrativa, lenguaje y educación, aproximación a un estudio de casos de integración educativa desde la discapacidad auditiva” viene a traer respuestas.
La sordera y la hipoacusia –dice Salas- es mucho más que un problema auditivo. Es un problema lingüístico. La persona sorda o hipoacúsica no adquiere su lengua tal como lo hacen los oyentes, y por lo tanto crece al margen del lenguaje.
El lenguaje no sólo nos permite decir cosas. También nos sirve para decodificar el texto escrito. Por eso es que tantas personas sordas o hipoacúsicas no poseen competencia lingüística.
“Existimos a través del lenguaje”, escribe Salas. “La construcción de la realidad social es de naturaleza lingüística”. ¿Qué sucede entonces con quiénes, por tener un déficit auditivo, no logran utilizar el lenguaje como herramienta cognitiva? Y los que sí lo logran, ¿cómo lo hacen? ¿Se trata de excepciones, de mentes brillantes, de personas que han recibido los estímulos adecuados?
¡Qué terrible paradoja! Para acceder a la cultura escrita, no necesitamos oír. El texto escrito posee una autonomía e independencia tan maravillosa, que nos basta para acceder al mundo. Para saber quiénes somos. Para encontrar las respuestas o multiplicar las preguntas.

En su tesis doctoral, Patricia Salas, explora estos temas en profundidad, pero va más allá. No busca al especialista, ni al científico, ni al educador para que, desde su perspectiva formal, nos cuenten cómo es la vida de la persona sorda o hipoacúsica y, en particular, cómo logran integrarse al sistema educativo común. Lo que hace Salas es acercarse a las personas con sordera o hipoacusia y darles voz. Son ellos los que nos cuentan cómo estudiaron y aprendieron. Cómo compensaron su déficit. De qué pequeñas o grandes astucias se valieron para saber qué se decía en el aula cuando no escuchaban. Los esfuerzos enormes que hicieron para estar a la par de sus compañeros oyentes. Los caminos alternativos que tomaron para llegar a la meta.
¿Y para qué? ¿De qué sirve tomar algunos casos si nos queremos referir a todas las personas sordas o hipoacúsicas?
Porque en las biografías y las autobiografías es donde se encuentra la clave del conflicto. Porque cuando sabemos que uno pudo, que otro lo logró, que alguien luchó, es que hacemos fuerza común y entendemos que se puede. Porque, dice Salas, "la experiencia de vida produce conocimientos".
Para quien narra, poner en palabras la propia historia, sirve como construcción de la identidad. Para quien lee, reconocerse en el otro es terapéutico, es lo que se necesita para saber que no se está solo.

Conocí a Patricia Salas hace poco tiempo, pero sin embargo la venía buscando desde hacía varios años.
Navegando sin brújula por la red, había encontrado su biografía. La historia de Patricia Salas contada por ella misma. Por primera vez, una persona decía lo que yo quería decir. Le había sucedido lo mismo que a mí, y utilizaba las palabras que yo necesitaba para contar mi propia historia. Salas se narraba y me narraba. La fuerza de su biografía me llevó a repensar mi vida. Porque también yo, como ella, soy hipoacúsica. Como ella me dediqué desde pequeña a leerlo todo con pasión, y como ella me dediqué a moldear la lengua, a través del periodismo y la literatura. En el texto escrito encontré mi libertad. Me deshice de las ataduras del sonido.
Pero Patricia Salas hizo algo que yo no pude o no supe (y que hoy voy aprendiendo de su mano): se dedicó a entender las necesidades de las personas con déficit auditivo, y a buscar posibles soluciones. Desde las historias de vida, Salas encontró la manera de crear caminos. Le otorgó a la biografía una fuerza que traspasa los límites de quién cuenta y madura, se recrea, se realiza en el otro. El más puro acto de dar y recibir.
Lograr, entonces, a través de biografías, estudiar qué sucede con todo un grupo humano, qué los une y qué los distingue del resto y entre ellos mismos, cuál es su problemática y cuáles son las alternativas rehabilitadoras, es un logro que sólo alguien que ha vivido lo que cuenta puede alcanzar. Lo digo con sus palabras: “Contar desde lo que se ve no es lo mismo que contar desde lo vivido”.


Verónica Sukaczer

19 abril 2010

CÓMIC SORDO

pueden bajar una excelente historieta sobre la sordera.
Después me dicen qué les pareció.