28 enero 2010

COLABORACIONES

Para un libro que estoy escribiendo, me vendría muy bien que quien quiera me cuente qué opinión le merecen las personas sordas. Cómo las ve. Si conoce a alguien. Que se anime a exponer sus prejuicios con absoluta sinceridad. Lo que siente al estar o ver a una persona sorda. Cómo supone que son si no conoce a nadie sordo.
Eso es, obviamente, para los que no son sordos y/o hipoacúsicos.

Los otros, en cambio, los que son como yo, pueden contarme cualquier anécdota que quieran, cómo sienten la mirada del otro, algo que nunca se animaron a decir, si desean cambiar o no.

Pueden hacerlo aquí, a través de los comentarios, o escribirme a mi mail con firma o en forma anónima.

No pienso divulgar las respuestas, sí usarlas en mi libro, si es que por fin lo escribo.

Muchas gracias.

8 comentarios:

Olivia dijo...

Hola Veronica, me voy unos dias de viaje pero cuando vuelva te prometo escribirte sobre el asunto y veo si consigo que alguno de los que convive conmigo se anime a decir como me soprta. jejejeje

Besos

CC dijo...

No sé como llegué acá, pero leyendo lo que pedías pensé que el anonimato de la web es le herramienta ideal para la sinceridad brutal. Tengo una amiga hipoacústica. Ella habla bastante bien y lee los labios. Me cansa estar con ella, no me banco más que un rato esto de modular bien, mirarla a la cara, tener que repetir las cosas que mascullo. Es egoísta y desconsiderado lo mío y claro que no lo comparto con nadie...no es que digo" uh! qué bajón, viene X?" No, es algo que me pasa adentro. Sobre todo si estoy cansada, si nos encontramos después de un día de laburo intenso en la oficina. Si tengo que contar algo con muchos detalles, o una historia larga. A la vez, cuando ella habla me pasa lo mismo, si tiene que contar algo largo me estreso. Por suerte con el chat logramos acercarnos más. Cuando tengo que contar algo largo se lo adelanto por mail o chat y despues nos queda por charlar los detalles menores. Uff! qué mal me siento escribiendo esto.

Rodolfo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodolfo dijo...

Hola Verónica, me presento, mi nombre es Rodolfo, espero que mi comentario sirva de algo.
Paso a contarte que conozco hace 3 años a mi compañera de trabajo, es hipoacúsica, tengo una relación muy buena con ella, trabajamos en el mismo edificio a 4 pisos de diferencia, estamos mucho tiempo comunicados por msn, por sms, vía e-mail pero la mejor comunicación es en persona, bajamos juntos a almorzar y podemos pasar horas charlando sin importarnos lo que sucede alrededor, tanto yo como ella no nos queremos perder nada de lo que nos pasa, el tiempo se pasa volando cuando hablamos y siempre quedan cosas por hablar. Somos muy amigos, vale aclarar que ella es hipoacúsica y yo no, cuando caminamos juntos, ella me avisa si hay algo que pueda pisar o llevarme por delante ya que yo no dejo de mirarla para que no se pierda nada de lo que le cuento. Los momentos que pasamos juntos son muy amenos.
Otro detalle para destacar de mi amiga es que maneja muy bien su auto, me da tranquilidad que tenga ese beneficio a lo que otras personas preocupa ya que no saben bien como conduce. Cuando se fue a la costa manejando desde su casa en el norte del gran Buenos Aires,todos le pedían que avisara cuando llegaba, yo también para saber de ella pero se que es una buena conductora. Habla bien, es dulce, linda y sobre todo escucha bien con sus ojos hermosos.
Se desempeña muy bien en sus tareas tanto en la oficina como en su casa, es una buena madre, buena amiga y compañera, compartimos mismos gustos, letras de canciones, te leemos juntos, colabora conmigo dándome consejos en compras que yo haga. Hay muchas cosas buenas de ella y casi nada malo te puedo decir, a veces es rencorosa, pero eso es normal en todos, no creo que la hipoacusia se lo acentúe.
Fuimos algunas veces al cine, vimos películas subtituladas, claro está. Si me tiene que decir algo urgente y los mensajes del celu no salen, me llama y me lo dice.
Hay muchas palabras que no le suenan y me pregunta y de esa forma ella comprende algunas cosas también cuando se trata del lunfardo aunque sabe mas ella que yo jaja. Gracias por permitirme este espacio. Besos

Dámaris dijo...

Me Encanta este Blog, lo reviso siempre..aunq casi nunca opino...
muy bueno, segui asi!
me siento tan identificada con todo...
te mando un beso!

Lujan dijo...

Nunca me habia puesto a pensar lo que se siente no escuchar, hasta que mi mamá dejó de hacerlo. Durante años le repetimos, y repetimos. Bien al comienzo, me molestaba, porque no sabiamos que le pasaba, y mas que sorda parecia no prestarte atencion, o estar distraida. Una vez que entendimos el problema, la verdad es que me molesta cuando no la entienden. No comprendo cual es el problema de repetir una frase, una, dos o tres veces... sí,es mas cómodo no hacerlo. Pero la saliva no se va a terminar, ni es como escalar una montaña el esfuerzo que hay que hacer. Solo mover los labios un ratito mas. Solo tener 10 segundos mas de paciencia. No comprendo el maltrato de vendedoras y vendedores, que se enojan ante un "qué?". Mi prejuicio va para la gente que no entiende. Espero que nunca tengan que sufrir algo así, ni mucho menos tener que aceptar tener un problema similar. Ponerse frente al mundo y tener que explicarle que uno no entiende, quedarse afuera de las conversaciones, y todas esas situaciones que vos debés conocer bien. Sinceramente, mi conclusion es "no cuesta nada": no cuesta nada repetir, no cuesta nada tener un poco de paciencia, no cuesta nada tratar de integrar. De verdad, nada.

Maria dijo...

Desde niña me a tocado de cerca esta enfermedad pues ha sido mi mamá quien ha perdido siendo joven, mas del 80% de su capacidad auditiva, es una gracia de dios que hoy nos escuche con audifono, por ello estoy muy muy agradecida. A pesar de esta enfermedad, ha existido una gran comunicacion en mi familia... es muy loco decirlo, pero mi mama se ha encargado de entrenarnos en ello y lo que ha significado un exceso de energia volcadas solo con el fin de escucharnos y saber que estabamos bien, aun asi de mi niñez en el silencio de mi mama sin audifono no recuerdo mas que amor y paz que reflejaban su cálida mirada, y con una sonrisa y caricia ya era suficiente... puedo decir que despues de casi treinta años su mirada se mantiene intacta.
Por suerte, creo que deben ser escasos los momentos en que mi mama no utilizo su audifono por largo tiempo. Debo decir que siempre se mostro muy cuidadosa con el preciado elemento que nos permitia comunicarnos, en los momentos en que pudiera tomar contacto con el agua siempre se lo sacaba, tambien al acostarse, o si se le lastimaba el oido y no podia colocarselo por unos dias, son contadas las veces en que se le pudo haber extraviado o accidentalmente mojado. Recuerdo de haber estado en eventos con exceso de sonido a los que ella no los podia tolerar y debia retirarse. Las conversaciones en las que hemos tenido que ser traductoras con mis hermanos han sido escasas porque como lo decia antes ella ha puesto siempre mucha energia en poder hacerlo; esta de mas decirlo que a pesar que ponga toda su energia no significa que haya podido interpretar toda la frase correctamente, asi que mas de una vez hemos tenido que contarle muchas conversaciones nuevamente, la mayoria de las veces nos hemos reído mucho juntas por lo que ella habia mal-entendido.
Me ha llevado un largo tiempo en el que tuve que aprender y reconozco que aun me cuesta sobre todo cuando el agotamiento me supera, que debia y debo repetirle las cosas con amor porque ella pone todo de ella para comunicarse con amor, Me siento muy afligida cuando por repetirle en forma agresiva lo que le acababa de decir recibo de respuesta la misma mirada de desilusion que la que le envia a un desconocido o conocido de la ciudad que le ha hecho lo mismo y recuerdo siempre lo que me dijo una vez de pequeña: "la razón por la que gritan en forma agresiva no es que sea por mi para que escuche mejor, son ellos mismos que no resuelven el porque deben repetirlo". Mi mama con su sordera me han ayudado y me ayuda a intentar ser una mejor persona dia a dia... me ayuda a moldear mi caracter para que la comunicacion sea pura y exclusivamente llena de amor con ella y con los demas. Ella siempre nos ha dicho y es el dia de hoy que aun me lo repite, que la sordera en ella ha sido una bendicion...y yo creo que lo es. Gracias por permitir por primera vez expresarme sinceramente. Maria

Polo de Arte dijo...

Hola Verónica, mi nombre es Juana, a los 24 o 25 años, no recuerdo muy bien me diagnosticaron otoesclerosis, me operaron y recuperé casi el 95% del oído derecho, no recuerdo que parte no escuché bien, jajaj, cuando me dijeron que esta enfermedad atacaba los dos oídos, pues bien, a los 46 empezo el zumbido en el izquierdo, como no tenía ganas de operarme resolví rápido y sin perder el tiempo por el audífono. Pasaron seis años y hace dos semana mi implante dejo de funcionar. Tengo para contarte que no tengo el apoyo por parte de mis hijos y mi marido, es una molestia para ellos tener que acercarse para hablarme o pedirme algo. Una tarde me senté con todos y les pedí que tuvieran paciencia hasta que pueda conseguir el otro audífono, que para mí es muy doloroso tener que padecer esta enfermedad, no preguntaron mucho y no entendieron lo que me sucede. Es triste ver como la gente se molesta al tener que explicarnos las cosas o volver a repetirlas, cuantas cosas el ser humano repite y repite sin darse cuenta.
Espero poder avanzar con mis idéas y recibir tu correo con novedades. te voy a seguir contando historias y anecdotas de mi gran amigo, el audífono. Un gran saludo Juana