07 enero 2009

ELOGIO DE LA BOLUDEZ

No es otro miedo. Es EL miedo. Es lo que nos paraliza frente al mundo. Lo que nos diferencia. Lo que no podemos enfrentar ni siquiera terapia de por medio. Es lo que los demás no entienden. Es el hecho de ser unos reverendos boludos.

Lo repetimos y hasta nos lo creemos:
SOY SORDO, NO BOLUDO (o pelotudo, o tarado, o la mala palabra que usted acostumbre utilizar).

Se lo decimos a cada persona que confunde nuestra falta de audición con falta de entendimiento. Porque no nos importa ser discapacitados sensoriales. Lo que nos aterra es que nos confundan con discapacitados mentales. Paradojas de la discriminación.

Pero alguien tiene que decirlo, y seré yo:
La mayor parte de las veces, nos comportamos como unos reverendos pelotudos. Los otros no tienen siempre toda la culpa.
Y no hay manera de zafar de ese destino.

Parecemos unos boludos cuando todo el tiempo repetimos "¿qué, qué?".
Parecemos unos boludos cuando el mozo nos pregunta si queremos coca o pepsi, y nosotros respondemos: sin sal.
Parecemos unos boludos cuando nos llaman en la calle y no contestamos.
Parecemos unos boludos cuando rogamos por teléfono que nos repitan con la excusa de que "hay ruido en la línea".
Parecemos unos boludos cuando el kiosquero nos dice "seis pesos" y le pagamos con tres, y el otro se queda esperando.
Parecemos unos boludos cuando regresamos a una cita con el médico porque no entendimos cuántas pastillas teníamos que tomar.
Parecemos unos boludos cuando insistimos que el ruido nos molesta, y le pedimos a un adolescente que baje el volumen de la música.
Parecemos unos boludos cuando pedimos que nos repitan el chiste.
Parecemos unos boludos cuando alguien en una reunión nos va contando de qué se habla.
Parecemos unos boludos cuando nos enojamos porque en la farmacia están atendiendo al 99 y tenemos el 97.
Parecemos unos boludos cuando escuchamos al otro con la cabeza ladeada, tratando de sacarle partido a nuestro mejor oído.
Parecemos unos boludos cuando no podemos pronunciar una palabra en otro idioma.
Parecemos unos boludos cuando no entendemos la letra de una canción y cantamos cualquier cosa.
Parecemos unos boludos cuando un desconocido nos avisa que está vibrando nuestro celular, y que se dá cuenta por el ruidito que hace, o en nuestra propia casa un invitado nos informa que sonó el timbre.
Parecemos unos boludos cuando los demás ven que, para llamarnos la atención, un conocido nos palmea o mueve su mano delante de nuestra cara.
Parecemos unos boludos cuando anuncian algo por altoparlante y nosotros nos quedamos, como boludos, esperando a ver qué hace la gente, para imitarlos.
Parecemos unos boludos cuando nos reímos en una reunión sólo porque los demás se están riendo.
Parecemos unos boludos cuando ponemos cara de "me quedé sin pila" o, peor, hacemos algún chistecito de "me desconecté" o similar.
Parecemos unos boludos cuando no aparecemos en una cita porque nunca escuchamos que nos citaron.
Parecemos unos boludos cuando todos hablan del programa de TV de moda y nosotros ni lo conocemos.

La lista podría continuar.
Pero creo que ya todos tenemos una idea de cuán boludos podemos parecer.
El problema es que la frontera entre ser y parecer es tan estrecha, que es posible que en general seamos más boludos que lo que pensamos.
Y no está mal.
Hay que reinvindicar la boludez. Hacer una bandera del pelotudismo crónico. Sentirse orgulloso de la idiotez de cada día.

Ser boludo tiene sus ventajas.
El boludo es quien siempre hace la pregunta que nadie se anima a hacer. El que consigue ser atendido primero. Al boludo le explican mejor las cosas. La gente los ayuda. A veces, hasta caen simpáticos. Los boludos se quedan con las mejores minas y las boludas (soy fe) con los mejores tipos. El boludo se autoexige sin que lo presionen. El boludo disfruta de las cosas sencillas. Al boludo no le importa que le digan sordo.

Por eso este elogio de la boludez.

Porque somos, y parecemos, unos boludos.

11 comentarios:

Romina dijo...

Me reí muchísimo, hay cosas que creía que solo me pasaban a mí.

Reinvindiquemos nuestra boludez!

cecilia dijo...

Verito..Feliz año 2009... como siempre me rei mucho con tu columna....y tienes razón, muchas veces (x no decir siempre) quedamos como tontos o boludos, pero igual nos quedamos con los mejores tipos (tambien doy fe de ello...ajá) . Finalmmente el 4 de diciembre del 2008 me operé mi oido derecho, el más malito...luego de una cirugía de 4 horas, todo salió casi bien...porque como me dijo el médico mi oido es una caja de pandora...pues los huesitos el martillo y el yunque también se están quedando pegados, tiene poca movilidad, es decir, no sólo tengo otoesclerosis (que afecta sólo al estribo). sino que tengo TIMPANOESCLEROSIS (que no tiene nada que ver con el tímpano, pero si afecta al martillo y al yunque), y para variar es algo raro de encontrar y no tiene causas conocidasni un poe qué explicable... pero lo bueno es que a pesar de ello, no tuve problemas post-operatorios, nada de mareos , casi nada de molestias y muy poco dolor...se me desaparecieron los ruiditos del oido derecho y lo mejor, que unque ha pasado un mes de la operación, este oido está mucho mejor que el oido izquierdo(que era el más bueno)...asi que bien por el momento. Tengo que ir a otro control en unas semanas más para ver si ha evolucionado más mi audición. Lo bueno esuqe ahora puedo andar sin audífonos, igual el izquierdo me ayuda más, pero si ando sin ninguno no es tan horrible como antes. Cualquier duda o consulta me avisas. Cariños. Cecilita...

maria dijo...

..uia! es de boluda si me siento identificada?

Celeste dijo...

Y si... "tonto es el que hace tonterías" decía Forrest Gump.


Besos de esta pelotuda crónica, Feliz año Verónica!!!
y Muchas Gracias =)

Raul dijo...

Hola Veronica! Ante todo, Feliz 2009!

Qué manera de empezar el año con semejante post...!!

Parecía un boludo cuando leía riéndome solo frente a la pc leyendo esta entrada... no sabés! Me encantó, me maté de risas, es la pura verdad eso de que parecemos y -puede que- seamos unos reverendos boludos.. ja ja! Yo creo que soy de esos boludos estadísticos, porque en promedio, soy un boludo.. ja!

Bueno, qué mazza! No puedo dejar de repetir que me gustó mucho!

Saludos Vero! Saludos a todos/as!

Raul ;)

littleyami dijo...

hola!! visito por primera vez el blog y me encanto! tengo 23 años y hace dos años me daignosticaron otoesclerosis, llevo 2 cirugias de reemplazo de estribo y sigo sin escuchar. quieren realizarme una tercera cirugia cambiando la tecnica y la protesis. alguno de uds a pasado por esto? necesito hablar con gente sorda como yo!!
muchos saludos!!
Yamila

Fabiola dijo...

Hola a todos, yo también doy fe de que las boludas se quedan con los mejores tipos =)

Verito, como siempre un placer leerte, sabes como sacarnos una sonrisa, una gran carcajada con ese humor negro XD

Felíz año, cariños, saludos y buena vibra para todos ;)

Alba dijo...

Odio reírme pq se rian todos , pero qué se le hace , los usos sociales son así...

Los programas superficiales tipo gran hermano o así, a dios gracias no los subtitulan , al final ser ´´boludo´´ tiene sus ventajas =D

Silvia dijo...

Hola Verónica!

al habla otra "boluda" jajajaja. Me identifico totalmente con el post. Antes me afectaba muchísimo, pero ahora, por higiene mental, prefiero tomármelo con sentido del humor e intentar transmitirlo a mi sufrido interlocutor, y me va de fábula.
Hablando de otra cosa, a mí hace poco un chico me dijo que mi voz era la típica de hipoacúsico, cosa que me dio rabia porque soy oralista y nunca necesité ayuda extra para aprender a hablar, pues cuando perdí el oído con 4 años era una parlanchina. Me llamó la atención porque siempre me han dicho que hablo bajito (yo creo que hablo normal jajaja), pero nunca eso. ¿Te ha pasado alguna vez?¿A alguien más le ha pasado?¿Cómo suena la voz de un hipoacúsico?

Saludos desde Iberia!!

Verónica Sukaczer dijo...

Hola Silvia: lamento ser quien te lo diga, pero justamente me ha tocado el difícil lugar de decir la verdad :-): sí, hay una voz de "hipoacúsico".
La voz típica del hipoacúsico es gangosa, a veces pronuncian mal y a veces pierden el control del volumen de su voz.
A mí no me ha sucedido. Me escucho muy bien mi propia voz, y por lo tanto he mantenido cierta "normalidad", aunque me han acusado de hablar muy fuerte cuando me quito el audífono.

Magalis Marisol dijo...

Hola amiga!!!
También pertenezco al club de los boludos...que se le hace!
Un fuerte abrazo desde Venezuela!