04 noviembre 2008

EL BAR SORDO

El Centro Argentino de Teatro Ciego, está llevando a cabo una experiencia diferente, con su espectáculo "A ciegas con luz", a cargo de personas no videntes.
Se trata de un restaurante en donde se come y se escucha música en total oscuridad, y en el medio se ofrecen distintos estímulos auditivos u olfativos, como para que uno se crea un verdadero ciego, hasta la hora de la cuenta.
Más allá de mi característico humor irónico, no puedo menos que aplaudir la iniciativa y desearles mucho éxito. Obviamente, yo no iría ni aunque intentaran emborracharme con cinco botellitas de chocolate con licor.

Oscuridad y sordera nunca se han llevado bien. Oscuridad más sordera es igual a mucha más sordera.

Ahora bien, si hay un espectáculo ciego, ¿por qué no un bar sordo? Ya sé que hay obras de teatro en lengua de señas. Pero me refiero a otra experiencia. A un lugar en donde los normoyentes vivan una verdadera experiencia sorda, se pongan en nuestros zapatos y logren, por un momento, sentir como sentimos nosotros a diario. Y todo por la módica suma de aproximadamente $60 por persona, bebidas aparte.

Lo primero que llamaría la atención, al ingresar a nuestro Bar Sordo, es el exceso de iluminación. Mucha luz. Ningún rincón a oscuras. Nada de sombras. Nada de velitas románticas en medio de la mesa. Luz.
Enseguida se explicaría a los invitados que una vez dentro del bar, no pueden utilizar la voz para hablar, pero sí pueden hablar moviendo los labios, sin emitir sonido. Salvo en ciertos momentos (un actor sordo pasará por todas las mesas, tocándoles los hombros a la gente, como señal) en que deben gritar todos al mismo tiempo.

Entrada:

Al llegar al local, una anfritiona le indicará a los invitados, con un murmullo ininteligible, y moviendo la cara a la vez que se toquetea el cabello, qué mesa les corresponde. Frente a la pregunta típica, ¿qué? (cada vez que una persona diga "¿qué?", ganará puntos para ser elegido el invitado de la noche), la anfritiona repetirá las mismas palabras en el mismo tono de voz y realizando los mismos movimientos que impidan ver su boca. Cuando el invitado se canse de preguntar y se dé cuenta de que, de cualquier manera no comprenderá a qué mesa lo están enviando, un empleado sordo se acercará para proponerle el primer "conflicto" de la noche: ¿cómo llegar a su mesa?

Opción uno: el invitado se queda largo rato parado en un rincón, haciendo "como que" aún no desea sentarse, y cuando todas las mesas están ocupadas, ocupa el lugar vacío que quede que, por ende, era el suyo. Beneficio: se sienta sin parecer un boludo. Complejo: se pierde la entrada.

Opción dos: el invitado busca un tutor normoyente (un empleado "no sordo") que vuelva a hacer la pregunta por él a la anfritiona, y lo escolta a su lugar. Beneficio: se sienta rápido. Complejo: pasa a depender del normoyente el resto de la velada.

Opción tres: se sienta en cualquier lugar vacío, so riesgo de que le digan que se equivocó y lo envíen a otra mesa mientras todos se burlan de él. Beneficio: queda como un pelotudo. Complejo: queda como un pelotudo.

Primer plato:

Se sirve la comida en total y absoluto silencio. Los mozos sordos ofrecen la descripción del plato modulando con exageración, sin voz. Si un invitado se pone cargoso, los mozos podrán: hacerle dibujos de los ingredientes del plato, hablarle como a un niño de dos años con déficit de atención, llamar a los padres para que le expliquen, enviarlo a un psicólogo.

Cuando el invitado comienza a comer, acostumbrados a la paz del lugar, el lugar se inunda de sonidos que van creciendo en volumen. Son cientos, miles de diferentes ruidos superpuestos, a los que llamaremos: grillos, campanitas, mosca, mosquito, tubo fluorescente, mata moscas eléctrico de parrilla al borde a de la ruta, ducha. Sí, es la hora. Porque cuando se apagan los sonidos... se encienden los acúfenos.

Como una conocida tortura china, los ruidos lo taparán todo, se colarán en los cerebros de los invitados, les harán perder el gusto a la comida, les silenciarán sus propios pensamientos, los llevarán al borde del suicidio o del asesinato por demencia.

Segundo plato:

Al tiempo que se sirve el segundo plato, pasa el sordo tocando los hombros de los invitados, y todos deben hablar gritando y al mismo tiempo, provocando que nadie se entienda con nadie. Éste es el momento en que la orquesta sorda toca "A mí manera", al tiempo que un coro acompaña la letra cantando y en lengua de señas, porque se trata de un bar bilingüe. Todos desentonan monstruosamente. (En caso de que algún invitado pueda aislar la música del ruido ambiente y pregunte por qué corno tiene que ser desafinada, se le explicará que las personas sordas difícilmente diferenciamos un do de un mi sostenido, y en realidad cualquier cosa cantada nos parece que suena bien, o todo nos parece que suena mal).

Postre:

Aquí es cuando un invitado seguramente se acercará al organizador para decirle:

-Pensé que iba a vivir un momento de paz absoluta, soñaba con un oasis de silencio total en el que mi mente fuera como un océano calmo, pero todo lo que he conseguido es un grado de nerviosismo, estrés e histeria tal, que creo que no volveré a dormir el resto de mi vida si no triplico mi dosis de Alplax. No logro entender lo que me ofrecen para comer, mi esposa me grita pero igual no la escucho, no puedo sacarme de la cabeza esas campanitas de mierda, y mi hijo dice que se quedó encerrado en el baño, pero como no podía emitir voz, no se animó a llamar a nadie.

El organizador, notablemente emocionado, responderá:

-Me hace tan pero tan feliz saber que está disfrutando de esta velada.

Como postre, se permitirá a la gente hablar, pero se unirán todas las mesas del lugar, ya que todos somos una gran familia y, para que todos se conozcan con todos, se sentará a cada esposo separado de su esposa, a cada amante en el sitio opuesto de su amada, y a cada amigo bien lejos del otro amigo. Luego se indicará, como juego, que cada persona sólo puede conversar con sus conocidos (que es en general lo que sucede en las reuniones reales y normales), y todos podrán disfrutar del esfuerzo terrible por hablar con alguien lejano, encima de todas las otras conversaciones, mientras la orquesta se dedica a descuartizar jazz, y emprenden su tarea los lavacopas sordos, que no se preocupan en absoluto por el ruido que hacen. Media hora más tarde, quien pueda reproducir qué conversó, ganará un CD del grupo sordo.

Café:

Por altavoces ubicados estratégicamente fuera de lugar, un sordo con sy típica voz gutural ofrecerá indicaciones de cómo salir del bar, a qué hora pasan los siguientes colectivos, dónde están guardados los abrigos, y regalará cenas a quiénes le entiendan.

Ya ven. La idea está. Ahora sólo hace falta que aparezcan los inversores, los sponsors, y nuestro Bar Sordo hará historia bajo el lema: "Somos muchos, por eso nunca nos entendemos".


5 comentarios:

Agustina dijo...

Verito:
Qué puedo decir, simplemente genial tu post!!!!!!!...Cariños desde Chile, Agustina

Susana dijo...

Vengo de una semana de visitar 4 médicos distintos con 4 opiniones distintas, sobre que hacer en mi caso de otosclerosis bilateral, donde la operación ha fallado en uno de ellos después de 3 años y el otro sigue bajando. Hoy necesitaba reirme a carcajadas y Vero, lo has conseguido...de nuevo. Eres la mejor.
Solo una duda pequeñita: alguien tiene vertigos o mareos por la enfermedad? me da mucho miedoooooo suuubir y baaajar
Un beso a tod@s

bibi dijo...

COMO SIEMPRE, NADIE PODRIA EXPRESARLO MEJOR... OJALA ALGÚN DÍA LO PUDIERAN ENTENDER.

Verónica Sukaczer dijo...

¡Muchas gracias a todas!

Susana: yo he tenido varias veces episodios (que me duraron un buen tiempo) de mareos, y alguna vez síndrome vertiginoso, que viene acompañado de vómitos, y ni siquiera te podés levantar de la cama, que ya bastante se mueve.
Se me hicieron todos los estudios y no se encontró nunca una relación con la otoesclerosis.
Muchas veces los mareos se deben a contracturas de los nervios cervicales, y también tiene mucho que ver con el stress.
¡Espero que te mejores!

maria dijo...

Hola Vero: sos genial!!! es tu post de "Yo nunca..."te contaba de mis dificultades en la cena con amigas...y me pasa tooooodo esto.
Susana, yo también sufrí mucho vértigo,nauseas y algunos desmayos, que se calmaron cuando empecé a usar audífono. Asi es que supongo alguna relación tendrá. De hacho, el aquilibrio está en el oído...
Consulta: alguien cobra la pensión por su sordera? si es asi, qué porcentaje debían tener y qué hay que presentar, gracias