26 agosto 2008

CAUSA Y EFECTO

CAUSA
Escucho música. No es que esté escuchando música en este momento, sino que todavía puedo oír la música, en condiciones especiales.
Si la música suena en el ambiente, puedo llegar a reconocer el estilo de la melodía (si es lenta, si es clásica, si es rock) siempre y cuando las circunstancias (volúmen, lugar, etc) me lo permitan. O puedo escucharla como ruido molesto (que es lo que en general sucede) . O no escuchar nada en absoluto.
Pero si estoy en un sitio tranquilo, y me coloco auriculares, puedo disfrutar de la música que a mí me gusta, dependiendo de la potencia del aparato electrónico al que me enchufe. Por ejemplo, si es mi notebook, coloco el audífono en posición bobina telefónica, y encima los auriculares. Como es incómodo, me sirve para escuchar un par de canciones, nomás.
Pero resulta que ahora tengo un celular nuevo. No diré la marca porque yo no ando regalando publicidad, pero... ¡qué maravilla! Sólo hizo falta un par de retoques en la programación del volumen, para poder escuchar música sin audífono y con los auriculares chiquitos.
Mi música.
Yo me quedé en la década de los ´80. Me sigue gustando la música que, me doy cuenta, escuché de forma natural cuando oía mejor que ahora. Antes escuchaba la canción un par de veces y ya podía repetirla. Ahora sólo puedo reconocer la letra si la leo al tiempo que la escucho. Así no aprendo nuevas canciones.
Pero qué hermosa que es la música que me gusta.
Ahora, cuando tengo un momento libre, me enchufo al celular y me doy cuenta de todo lo que podría haber sido y no fue.
Por ejemplo, bailo mientras plancho o lavo los platos, mientras que en silencio me resulta la tarea más tediosa del mundo. Canto a grito pelado y doy recitales cuando estoy sola en casa (enchufada a la PC o al equipo de audio, el largo del cable de los auriculares limita mis movimientos).
Por ejemplo, si estoy deprimida, la música me levanta el ánimo. Si estoy feliz, me exalta. Si quiero relajarme, me tranquiliza. Si mi cabeza está saturada, la música la resetea.
Es decir, ¡qué fantástico que es poder escuchar música como si ésta estuviera en el aire! Escucharla porque está ahí. Sin esfuerzo.
Tal vez me ayudaría a escribir. Me pondría "en tono". (Eso no puedo hacerlo ni con el celular. Porque si escucho música, sólo escucho música. Mi cerebro está ocupado en decodificar las señales sonoras que le llegan a través de un sistema tan destruído, que no puede hacer otra cosa).
En todo eso me puso a pensar el nuevo celular. En cómo hubiera sido yo, en cómo serían las cosas, si la música fuera parte de mi vida.
Pero no fue. Así son las cosas, y no vale llorar sobre la leche derramada.

Y además...

EFECTO
En los últimes meses se me tapan los oídos. Como cuando estás en un avión. Abro la boca, bostezo, y se me destapan. Es molesto y encima pierdo -la poquísima- audición que me queda. He ido ya a dos otorrinos y ninguno le encontró una causa al asunto.
¿Algo cambió en los últimos dos meses? -me preguntaron.
Y yo no lo quería decir pero lo dije: -comencé a escuchar música con mi celular.
Y entonces dijeron las palabras que yo no quería escuchar pero oí: trauma acústico, fatiga auditiva.
No es definitivo. Es sólo una idea que a mí ya se me había ocurrido. Que sospechaba. Intuía.
Soy como el diabético que de pronto se atiborra de azúcar.
O el judío ortodoxo que descubre el jamón.
O la monja que quiere tener una familia.
O el ciego que como distingue luces, se dedica a mirar el sol.
He pecado. No hay música para mí. Así está escrito en donde quiera que esté escrito, y así debe ser.

Y sin embargo...

Un poco, sólo un poco. Lo que dure. Lo que pueda. Y lo que tenga que suceder... bueno, que suceda.

13 agosto 2008

LOGOGENIA.BLOGSPOT

Conocí a Patricia Salas. Descubrí la logogenia. Viajé a Salta. Comencé el diplomado. Viajé otra vez a Salta. Seguí estudiando. Me convertí en diplomada en logogenia. Tuve mi primera alumna. Trabajo en una escuela. Doy charlas. Recibo consultas. Oriento. El año que viene estaré dictando el diplomado bajo el mando de Salas. Y todo eso ahora será parte de...