11 julio 2008

MITOS Y REALIDADES

Mito: todos los sordos son iguales.
Contramito: No hay dos sordos iguales.
Verdad: la variabilidad intragrupo es mayor entre sordos que entre oyentes. La investigación sobre el desarrollo cognitivo-lingüístico del sordo ha mostrado una mayor dispersión de la tarea evaluada. Esta dispersión intragrupo aumenta en relación con el grado de sordera -leve, mediana, severa o profunda- el tipo de sordera -de percepción, de transmisión o mixta- y sobre todo el momento de la intervención logopédica. Teniendo en cuenta estas cuatro variables, la sordera que más compromete al desarrollo cognitivo-lingüístico, teóricamente, es la sordera neurosensorial bilateral prelocutiva. Sin embargo, la variable más importante para el propósito logopédico, aunque parezca sorprendente, es el tiempo transcurrido entre la detección y la intervención.

Mito: La sordera es el déficit más benigno entre los déficits sensoriales.
Contramito: La sordera es el déficil más terrible.
Verdad: Si bien es un déficit que puede dar con la ruina cognitiva de quien lo padece, hoy hay medios para paliar el fracaso, a condición de que sean usados durante los primeros meses de vida, cuando la plasticidad cortical es mayor. La sordera exige mayor esfuerzo rehabilitador, conlleva incertidumbre en la consecución de objetivos y deja más truncado el desarrollo cognitivo-lingüístico del sujeto que las demás deficiencias sensoriales o motóricas a las que cabe compararla, como son la ceguera y la parálisis cerebra. En una sociedad que sobrevalora los parámetros estéticos y de autonomía personal, la sordera es el déficit menos temibles en círculos no profesionales. Pero cuando se analizan las restricciones que impone al desarrollo cognitivo-lingüístico, a las experiencias del mundo y a la desigualdad de oportunidades socio-laborales del sordo frente al oyente, entonces no es exagerado afirmar que es la deficiencia que más compromete el desarrollo integral de la persona.

Mito: La integración del niño sordo es fácil.
Contramito: La integración del sordo en la escuela normal es tarea imposible.
Verdad: La escolarización del sordo en la escuela normal no es fácil pero es posible cuando ha precedido una buena y temprana intervención logopédica y en el aula están disponibles las ayudas técnicas necesarias. La integración escolar del sordo sólo se da cuando ha desarrollado un nivel lingüístico (oral y escrito) que le permite comunicarse con sus compañeros y aprender de forma autónoma. La integración es un concepto plurivalente que oculta una idea difícil de lograr. Este contramito se ha robustecido entre los educadores después de quince años de la experiencia integradora puesta en marcha por (...) pues los resultados no han estado a la altura de las expectativas.

Mito: El sordo es un hábil y ávido lector.
Contramito: Las personas sordas rechazan la lectura, por pertenecer al mundo de los oyentes.
Verdad: El nivel lector de las personas sordas es la asignatura pendiente del sistema educativo/reeducativo, pero no se justifica científicamente que así tenga que seguir siendo. La verdad es que los sordos no suelen leer, porque no llegan a ser buenos lectores y, viceversa, leen muy poco y por eso también entienden poco lo que leen. El lector cultu aprende el 50% de su vocabulario receptivo (entre 60.000 y 80.000 palabras) a través de la lectura y a una tasa media de 13 palabras/día hasta los 20 años. Esta es una meta razonable, que con una buena política sanitaria y educativa podría conseguirse. Esta tragedia innecesaria, por cuanto está generalizada, podría solucionarse si a edad temprana se llevara a cabo un buen proyecto de intervención que contemplara el desarrollo tanto de las variables específicas de la lectura -conciencia fonológica y acceso léxico- como de las no específicas -memoria, lenguaje oral y conocimiento enciclopédico- entre otras.

Mito: El sordo desarrolla la habilidad de leer el habla completa en los labios.
Contramito: La lectura labial no sirve para nada por sus muchas ambigüedades.
Verdad: La lectura labial es una vía limitada para la percepción del habla, pero puede ser mejorada mediante sistemas de apoyo, resolviendo en todo o en parte la percepción visual del habla y con ello muchos de los problemas de la persona sorda. No sólo las personas ajenas a la educación del sordo, sino también entre los mismos profesionales es común la creencia de que el sordo es siempre un buen labiolector. La realidad es que sólo se puede leer en los labios, y con dificultad, el lenguaje oral previamente conocido, de ahí que el oyente es o puede ser mejor labiolector que el sordo en la medida en que conoce más lenguaje oral en todos los niveles de análisis: lexical, morfosintáctico, semántico y pragmático. Esta paradoja se explica si se tiene en cuenta que la lectura labial es un proceso de reconocimiento de patrones orofaciales de palabras y frases familiares, más que la identificación de sonidos, sílabas e incluso palabras aisladas. En los labios sólo se puede percibir lo que previamente se conoce. A la vista se hace visible alrededor del 35% del habla.

Mito: El habla se percibe únicamente por el oído, de ahí que los sordos no hablen.
Contramito: La vista y el tacto contribuyen eficazmente a la percepción del habla.
Verdad: Una creencia muy generalizada es que de nada sirve hablarle al sordo, puesto que no oye. Se hace una asociación directa y primitiva entre sordera y mutismo, de ahí el vocablo sordomudo con el que se ha etiquetado a la persona sorda durante siglos. (...)

Mito: Sordos y oyentes funcional igual a nivel cognitivo.
Contramito: Sordos y oyentes tienen distintos estilos cognitivos.
Verdad: "La opinión segun la cual el sordo, excepción hecha de su sordera, es exactamente igual que cualquier otro alumno, no parece el punto de partida adecuado para el progreso de los estudios sobre psicología de la sordera". Esta idea, expresada por Myklebust hace tres décadas se ve hoy reforzada por recientes investigaciones. A nivel de competencia podría no haber diferencias, pero a nivel de actuación es evidente que las hay. La realidad es que los sordos, cuando han sido comparados con los oyentes, no han salido bien parados, como muestran las abundantes investigaciones sobre la inteligencia y los procesos cognitivos de los sordos realizadas en la primera mitad del siglo XX. (...) Actualmente se admiten diferencias cognitivas, principalmente a nivel de rendimiento, entre sordos y oyentes, más o menos marcadas, dependiendo de los programas de intervención seguidos.

Extraído de "Deficiencia auditiva, guía para profesionales y padres", de S.Torres Monreal, R.Urquiza de la Rosa y R.Santana Hernández. Ediciones Aljibe, España.

3 comentarios:

Jazmin dijo...

Vero disfrute mucho leyendo cada parrafo, me gusto mucho....
Nose como estan los tiempos ahora, pero cdo deje mendoza para irme a buenos aires, los sordos se les hacia dificil para ir a la secundaria y eso que habia para sordos y no habia estimulacion, ahora nose como esta, pero mi idea es cdo llegue a mendoza averiguar, buscar informaciones de la misma, porque hay ideas que quiero aportar. te interesaria Vero te la paso por email.
Tbien Veronica estoy buscando un libro que vos has hecho pero no lo encuentro, cdo llegue a bsas quisiera comprarlo para leerlo que ilbros has publicado para ya leer.
(te lo escribo con toda la confianza)
Besos y buen fin de semana

Alba dijo...

Lo de leer en los labios , me cabrea , no entienden que es un elemento auxiliar y no la panacea.


Cuando empecé a tener el problema de audicion (por accidente , a los once y me compraron los primeros audífonos a los trece) me prohibieron terminantemente leer los labios , total que la adaptación a los primeros audifonos , mejor no la recordamos, me sentí una completa delincuente sin serlo.

maria dijo...

Hola vero. Buenísimo el artículo. Yo no manejo el lenguaje de señas ni leo muy bien los labios, y cuando lo digo me miran como diciendo además de sorda, inadaptada. Casi TODOS dicen ..peor ser ciego, o no poder caminar, o sea, QUE SE NOTE. Porque al sordo si no le hablás no te das cuenta que lo es. Eso me lleva por ejemplo a mi misma a no usar el certificado de discapacidad para el colectivo. Me da terrror que el colectivero me trate de chanta. También me han hecho la estúpida pregunta: y porqué no muda??? chan!!!!