16 abril 2008

ADIOS A UN AMIGO

Lo que más temía en la vida era la posibilidad de perder la TV. Es decir, nunca iba a dejar de tener un televisor. Nunca iba a dejar de poder ver los programas. Pero escucharlos... un día no iba a poder escucharlos. Lo sabía.
Tengo la suerte (o no, no sé) de que no fui muy conciente de mi pérdida auditiva. No puedo decir cuándo dejé de escuchar algo. Fue todo tan lento y gradual que de alguna manera fui adaptándome a los sucesos.

De chica miraba TV como todos los chicos de mi generación. Y como puedo recordar canciones de publicidades y diálogos, puedo suponer que entonces escuchaba (en casa sólo dicen que ponían el volumen fuerte).
Me acuerdo de la canción de un shampoo que vendian las Trillizas de Oro. "Soltate el pelo, soltate, soltate el pelo con Wellapon. Soltá el brillo, soltá la belleza..." Recuerdo por supuesto la de Dánica y su niña que saltaba a la soga. "Dánica dorada, Dánica dorada, era para untar..." Recuerdo la de las medias Ciudadela. "... con los zoquetes y con las medias Ciu-da-dela!".

Recuerdo diálogos enteros de La familia Ingalls. Los ruiditos que hacían los miembros biónicos de la mujer biónica. La música de la Mujer Maravilla. La canción de los dibujitos japoneses "Candy". "Si me buscas, tú a mí, me podrás encontrar... yo te espero aquí sí sí, este es mi lugar..." Miraba todo eso y miraba Jacinta Pichimahuida, y todas las telenovelas de Andrea del Boca ("mamá, ¿vive? chan chan channn..."). Miraba a Berugo Carámbula, a Balá, los autos locos, los supersónicos, Starsky y Hutch.

Pasaron los años y subía el volumen, y en mi casa molestaba.
Hubo un momento, sin embargo, en mi adolescencia, en que me dí cuenta de que no escuchaba pero que no importaba tanto. Es decir, miraba los programas, escuchaba el sonido, no entendía las voces, pero de todos modos seguía mirando y en general lograba seguir la historia.

Hasta que mi hermana mayor conoció a su novio técnico electrónico (con el cual, para mi pesar, no se casó). Uno de esos chicos que arreglan todo con un alambre, al estilo argentino.
Cuando todavía no existían los aparatos de TV con entrada para auriculares, él me "inventó" un aparatito que me permitía escuchar la tele, pero a la vez no impedía la salida del audio. Yo tenía mi propio control de volumen, y el resto de mi familia podía poner la tele como quisiera.
Así que yo me enchufaba a los auriculares (tenía que sentarme cerca de la tele y poner sobre una mesa el aparatito, pero no jodía demasiado a nadie) y de pronto recuperé los diálogos.

Me dí cuenta de que había estado mirando la tele sin escuchar.
De esa época recuerdo Nueve Lunas, más telenovelas, Son de Diez (que luego escribí yo, durante un año), Grande Pá, el programa de Tato Bores, Fax, etc, etc. El aparatito se rompía seguido y yo aprendí a usar un soldador y lo arreglaba por mi cuenta, porque el novio se fue y el que llegó en su lugar no sabía nada de electrónica y sí mucho de marroquinería, que a mí no me servía.

Con lo que gané escribiendo los guiones de "Son de Diez" me compré mi primer televisor. Mío. Propio. Para mi cuarto. Venía con entrada para auriculares así que archivé para siempre el aparatito soldado y vuelto a soldar y lo único que necesité fue un alargador para poder ver la tele desde mi cama.
Pero junto con esa tele y los auriculares con alargador llegó la tele por cable y las películas subtituladas, y yo fui libre. Libre de cables, de tener que estar tan atenta, de orejas apretadas por los auriculares.
No recuerdo cuáles fueron los últimos programas argentinos que ví.

Me casé y tuve hijos, y si me ponía los auriculares no los escuchaba llorar, así que archivé casi para siempre la TV argentina y me pasé a la ficción yanquee. Canal Sony, Warner, AXN, etc. Todo subtitulado.
Igual me compré auriculares inalámbricos pero... ¿cuándo los iba a usar? Para escuchar y entender lo que dicen en la tele, aunque sea en castellano bien porteño, tengo que estar atenta. ¿Cuánta atención puede prestar una madre de niños pequeños? Y si los niños están ya durmiendo, ¿cuánta fuerza creen que me queda hasta que caigo desmayada? No, la televisión en castellano fue víctima del olvido.

Me hubiera gustado ver Vulnerables y otros programas de ese estilo. Pero no pudo ser.
Además, la verdad es que incluso con auriculares ya no entiendo como antes. Escuchar sí, escucho las voces, pero no las entiendo. Y entre el cansancio cotidiano, y las obligaciones, y las responsabilidades, y todo lo demás, no tengo ganas ni pongo esfuerzo en tratar de entender o de seguir una trama.

Yo pensaba que iba a morir.
Que cuando perdiera del todo la TV, por lo menos nuestra TV, la vida tal como la conocía llegaría a su fin. Me ahogarían tsunamis depresivos. Me perdería de la realidad. Sería como esos enfermos mentales olvidados de todo y fuera del mundo. Una amnésica de la cultura televisiva.

¿De qué hablara con mis amigas? ¿Qué programa comentaría con la empleada de comercio o la vecina? ¿Cómo decirle al taxista que nunca ví Bailando por un sueño o Gran Hermano? ¿Que no reconozco a ninguno de los actores argentinos de menos de 30 años? ¿Que si escucho una canción no puedo decir si es de Patito Feo o de Sólo Ángeles?

Sería una expatriada de la cultura argentina. Una paria.
Para mi consuelo consumí dosis peligrosas de Friends, Mad about you, The nanny, Dr. House, ER, Grey´s anatomy, Lost, Heroes, Brother and sisters, Law and order, Everybody love´s Raimond, Malcom. ¡Hasta los noticieros de E!
¡¡¡Y yo no sé inglés!!!
¿Con quién voy a hablar de la última crisis de la jovencita Lohan o el último video de Paris Hilton? ¿Quién sabe del video del tipo de Baywatch comiendo una hamburguesa como un cerdo o de las crisis matrimoniales de cada carilindo de Hollywood?
Soy como un iraquí inocente en Guantánamo.
Una exiliada del exilio.
Miro la TV en mudo (sin sonido), y creo escuchar las voces, las risas y hasta la música de fondo.
Pero nada de eso pertenece a la TV que tendría que estar mirando.

Y no morí. Ni me suicidé. Ni me lancé con una TV atada al cuello al Riachuelo.
Es más.
No me importó.
Nada.
Porque descubrí que algún sistema psicológico propio de la discapacidad, me hace creer que lo que no escucho, no existe. Así de simple, de sencillo.
Alguien me puede comentar lo buena que es la música que está sonando en ese momento en un restaurante, pero como no la escucho no me interesa. No le pido a la persona que me anote la canción, ni prometo bajarla de Internet, ni me quedo con la curiosidad de conocer esa música. No. Lo que no escucho, no es.
Por lo menos para mí.
La TV argentina dejó de existir. Me importan tanto esos canales como los deportivos o el noticiero de la RAI. Son cosas que están pero no forman parte de mi mundo.

Es decir... no vivo sufriendo no ver el océano desde mi ventana porque tengo bien en claro que en Buenos Aires no hay océano y el río es una cosa marrón y olorosa que existe sólo para los pobres de La Boca o los ricos de Puerto Madero. Pero no para la clase media-baja de Flores.
No me preocupa no tener que afeitarme porque soy mujer y gracias a la naturaleza no tengo vellos indeseables.
De la misma manera, no me importa en absoluto no ver TV argentina porque no está a mi alcance auditivo.
Ya fue.

Es maravilloso lo que hace la psiquis. Cómo nos protege.
El otro día, sin ir más lejos, quise ver un capítulo de Mujeres asesinas porque prometía closed caption. Pero el closed caption... ay, esto es tema para otro post. ¡Qué flor de porquería! Todo aparece mal escrito, a destiempo, con unos horrores de ortografía que me producen arcadas. Empecé a mirarlo y nada me cerró. El closed caption en primerísimo lugar. Pero además... la imagen, los personajes, los actores, la trama... he perdido la capacidad de disfrutar del estilo argentino de nuestra televisión. Es otro idioma. Es como cuando queremos compartir con nuestros hijos una película de nuestra época (La novicia rebelde o Aventuras de una bruja) y ellos se aburren a los diez minutos porque en treinta años han cambiado los códigos y lenguajes cinematográficos.
Eso me pasa.
El lenguaje televisivo argentino me parece extranjero. Está allí, pero yo ya no soy parte de él. No sé leerlo ni decodificarlo.

Como decía Chandler, "no le digo adiós al amigo. Se lo dije cuando era triste, solitario y final".

Funde a negro.

FIN.

11 comentarios:

Mary Sáenz (La Rorra) dijo...

Hola Vero
¡Buenìsimo!!! yo tampoco veo TV en castellano y todo lo veo subtitulado. Para mi mal, aqui la tv por cable es carísima, asi que recurro al dvd.
Yo pensaba que eso de creer que uno escucha las voces, los sonidos cuando ve algo en "mudo" era cosa mia, vaya! entonces no estoy tan loca. jejeje... Lo que extraño terriblemente es la musica, aunque tengo audifonos para el stereo y la tele, no logro comprender totalmente lo que escucho asi que que dices, "ya fuè"...

Agustina dijo...

Uf, pero qué alivio!!!!!....ninguna de nosotras estaba loca, porque no van a negar que esto de "escuchar" cuando tenemos la TV en mudo suena a locura total...con mi madre compartimos el mismo problemita auditivo, bueno en relidad ella me lo heredó, aunque yo digo que la admiro tanto que quería ser igual a ella hasta en sus pifias así que también decidí ser hipoacúsica, jaja...y bueno mis hermanos no logran entender que veamos la TV en MUTE, y nos preguntan si acaso en nuestra mente inventamos los diálogos o qué. Vero como siempre me interpretas al máximo, porque para mi tampoco existe lo que no escucho, y lo que es mejor tampoco me interesa!!!!...Un gran abrazo desde Chile....Agustina

Anónimo dijo...

Vero: SOY Lili,t sigo desde Confuir.
Tal cual. Lo argentino ya fué. Te Cuento que tan excluída no estoy,pero se me fué el interés por lo nuestro hace tiempo.
Soy psicóloga y de esas que investigan con desesperación,asíque la palabra es todo para mí.Igual ya me estoy perfilando para escritora y te reconozco una cualidad admirable en el humor para manejar la "dis"
creo que te voy a visitar seguido y también remitiré mi blogg cuando lo tenga. Muy bueno tu esfuerzo! Cariños,Lili

maria dijo...

Hola vero: yo estoy transitando el camino de escuchar y no entender. Lo peor es que en mi flia no entienden eso, como es que te aturde si subimos el volumen pero no escuchas lo que dicen? y que se yo!!!!!!.Las películas en español están descartadas hace tiempo, es agotador tratar de entender lo que dicen. Pero mi miedo mas grande es olvidar la voz de mis hijos. Se que la de mis nietos no voy a conocerlas, entonces cierro los ojos y hago como que hablo con ellos para no olvidar.

Romina dijo...

Me encantó el post! Qué locura lo de ver la tele en mute, yo antes lo hacía y también me imaginaba las voces. Ahora con estos audífonos que me dieron hace un año escucho un poquito mejor y no quiero perderme los sonidos.

Comparto la sensación con la tele argentina, estoy en otra frecuencia, lo último que me interesó fue Okupas.

Hasta ahora, lo único de la tv en castellano que lamento no escuchar es la entrevista a Cortazar, que le hicieron en "A fondo". Me da tanta rabia cuando la pasan en Encuentro...

En fin, un beso!

Esther dijo...

HOla
Cuantas verdades reflejadas en tu texto, la verdad es que yo estuve mucho tiempo sin ver TV mientras estaba en piso compartido cuando estudiaba en la universidad si quería ver algo en la tele lo oían todos lso vecinos con lo cual desistí de verla y me contentaba con ver las imágenes y captar alguna palabra pero después me casé con mi marido y ahí ya si que pude vovler a escucharla aunque con dificultades siempre consigo escucharla a un buen volumen.

Esther dijo...

El problema que tengo ahora es que nada de lo que hacen me gusta :)

Gabriela Rosas A. dijo...

Hola buen dia, Mi nombre es Gabriela vivo en Monterrey Mexico, tengo 38 años y me acaban de diagnosticar otoesclerosis en mi oido derecho en el cual mi audicion a disminuido en un 50% y en mi oido izquierdo empiezo a padecer la enfermedad. Buscando informacion en internet de la otoesclerosis encontre tu pagina que me parece maravillosa, dejame decirte que yo jamas habia escuchado o leido de la otoesclerosis y en cuanto tuve un diagnostico previo a las estudios que me realizaron me puse como frentetica a buscar todo lo relacionado, ya sabes el temor de quedar sorda sin saber porque sobre todo porque tengo una beba de 6 años y me asusta bastante la remota idea de no volver a escuchar su vocecita llamandome ese es mi mayor miedo sobre todo ahora que esta por empezar su educacion primaria. Ahora con el diagnostico no te puedo decir que me siento mas tranquila pero si se que tengo opciones para recuperar en algo la audicion, de primer instancia estan los aparatos auditivos que es lo mas rapido y "economico" entre comillas y la segunda opcion que es por la que optare es la cirugia via laser, se que la enfermedad no se va a detener pero al menos recuperare la audicion perdida, se que la cirugia lleva sus riesgos pero aun asi lo hare ya que aca en mexico cuesta lo mismo comprarte los aparatos auditivos amen de que tienen una vida util determinada y conforme la enfermedad progresa tendre que ir cambiando a aparatos mas potentes. Te agradezco infinitamente tanta informacion que nos das en tu pagina y sobre todo compartir el sentir de todas aquellas mujeres que como yo estamos es este camino de la perdida de audicion, gracias por dedicarnos el tiempo de compartir todo esto contigo....de corazon gracias

Verónica Sukaczer dijo...

Gabriela: bievenida al blog y mil gracias por tus palabras. Yo me ahorro la terapia escribiendo acá, y tenerlas a todas ustedes de lectora, compartiendo esto que nos ha tocado, es un regalo extra.

Beatriz Martinez de Murguía (San Sebastián,1962) dijo...

Querida Verónica, como siempre me ha emocionado mucho tu texto sobre "lo que no escucho no me interesa". En esto mismo estoy yo también; ya he dejado de poder oír la tv española, que es una soberana porquería, y aunque la gente comenta lo que en ella pasan, a mí no me interesa, porque, como tú bien dices, "lo que no escucho no me interesa". En casi todo hay cosas buenas (bueno, más o menos) y en mi sordera es que me he liberado de la tv española porque no se molestan en subtitular los programas y si lo hacen los subtítulos son tan ilegibles (no aparecen las palabras acentuadas, ni las mayúsculas, ni la p o la b...) que no hay manera de verlos. Bien, a cambio me he pasado a la tv francesa, que además de ser mucho más interesante lo substitulan casi todo. Un saludo a todos y ánimo.

Denis dijo...

Excatamente me pasa a mi, ya perdi interes en la tv, lo poco q miro son programas subtitulados...
o cuando no hay nadie en casa subo el volumen al maximo, pero escasamente entindo lo q dicen :S

pero, como vos dijiste: ya fue!
" lo qno escuchamos , no exite"

un beso, veronica!
segui asi! :)

Denis