25 febrero 2008

¿LO QUÉ?

En mis cortas y rutinarias vacaciones, fui una vez al cine con mi marido. La película: Sweeney Tood, de Tim Burton. El lugar: cines Hoyts en shopping Unicenter. El día: jueves día de los enamorados, por la noche.A pesar de que con audífono escucho a la perfección en los cines, decidí hacer uso del famoso botoncito para cambiar programas de mi aparato nuevo, yme entusiasmé con probar, por primera vez en mi vida, cómo corno se escucha con el aro magnético.El aro magnético es un aparato que se coloca en cines, teatros o sitios de conferencias, y que permite que el sonido llegue directamente al audífono (que debe contar con bobina telefónica), sin interferncias. Pintaba bien.Ya en la caja quise confirmar la información que tenía con la cajera:-¿La sala cuenta con aro magnético? -pregunté.La niña, veintipico de años y con suerte estudios secundarios, me miró con cara de asco:-¿Lo qué?-Aro magnético -repetí muy segura de mí misma y muy sonriente.-No sé... ¡che! -a una compañera- ¿tenemos aro...?-Magnético -le soplé yo.La compañera la miró como si en ese mismo momento y delante de todos los clientes le estuviera preguntando si era lesbiana y quería acostarse con ella.La otra no sabía.-Le tengo que preguntar al gerente -me dijo mi cajera.-Preguntale.El gerente no llegó, así que me enviaron en su búsqueda.Chico de camisa blanca y corbata negra, menos de treinta, seguro. Título secundario y algún curso de gerenciamiento, tal vez.-Hola -yo- quiero saber si cuentan con aro magnético.El chico dudó. Se le notaba el esfuerzo que hacía su mente en buscar la información. "Baño... salas... pochoclo... aro magnético..."-¿Eso para los sordos...? -dudó, mirando sobre el hombro de mi marido y del mío para encontrar a nuestro sordo.-Sí -le respondí.-Sí...-¿Tengo que sentarme en algún lugar en especial? (a veces el aro magnético posee una limitada capacidad de emisión, y por lo tanto hay que sentarse dentro de su área activa).-Sí... me parece... sí.Como todavía faltaba para la película pregunté si tenía que reservar mi lugar. Dijo que no, que llegara veinte minutos antes y le avisara al chico que recibe los boletos.-Me tenés que dejar el documento para que te den los auriculares.-El aro magnético no se usa con auriculares.Mi marido tradujo:-Él cree que no tenés audífono (porque no se me ve y como dice todo el mundo: hablo taaaan bien) y te va a dar auriculares que se conectan al aro magnético igual que la bobina telefónica.-Ah -respondí. -Bueno.Que me diera los auriculares así probaba todo.Llegada la hora de ingreso al cine, me acerqué al chico de los boletos sin hacer la cola (¡eso era lo que yo más quería, zafar de la cola!). Le expliqué que bla bla aro magnético bla bla gerente bla bla asiento especial.-¿Lo qué?Mi paciencia estaba al límite.-¿Sabés lo que es el aro magnético? -le pregunté.-No -dijo.-Ok, yo no voy a ser quien te lo explique.Nos hizo pasar y esperar a otra gerenta que, sin estar muy segura, nos llevó a la sala y nos sentó adelante y al medio. No me dio ningún auricular.Empezaron los comerciales y adelantos. Nada.Probé todos los botoncitos de mi audífono. Nada. Nada y nada.Caliente, salí del cine. Los empleados habían cambiado y le expliqué otra vez todo el tema a uno nuevo, que tampoco sabía lo que era un aro magnético. Me dijo que esperara. Le dije que no, que empezaba la película, que buscara al gerente y lo enviara.Vino el gerente. Me dio unos auriculares viejos. Nada. Con señas, le hablaba a quien estaba en la casilla de transmisión. Nada. Probé con mi audífono. Nada. Era obvio que no sabían cómo encender el aro magnético. Con los títulos me cansé y le dije que ya estaba. Asunto concluido. Se fue creyendo que el aro magnético al fin funcionaba.Todavía no sé cómo se escucha con aro magnético pero de todos modos no me perdí palabra ni canción de la película.Pero lo que enciende mis instintos sociópatas es que nadie, pero nadie, en todo el cine, tenía idea de qué miércoles era el aro magnético ni cómo funciona. Que en los cursitos de preparación que reciben esos chicos y en donde aprenden a cobrar una entrada de cine o cortar un boleto, nadie les habló del aro magnético, que con toda seguridad está instalado en esas salas.Porque el sordo es una cosa rara e invisible. Un engendro de la naturaleza que te pasa al lado sin que te des cuenta. A quien hasta podés tratar creyendo que es un ser humano normal.Estoy segura, estoy convencida, de que esto no sucede sólo en el Hoyts del shopping Unicenter. Y que ninguno de los i-rresponsables del lugar actuó como actuó por maldad, ni por falta de consideración, ni por discriminación. Lo hicieron por ignorancia.Y la ignorancia es, justamente, el mayor peligro.