20 noviembre 2007

¿SE PUEDE PUTEAR A UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD?

Pongamos que estoy en un lugar con mucha gente -comercio, farmacia, banco, oficina pública- en donde se llama a la gente por número. Yo saqué mi número. Pero no escuché el llamado y me doy cuenta cuando mi número ya pasó. (Pongamos que hay un cartelito diciendo que no se atienden números atrasados, por eso de que la gente se aviva, se va a hacer otro trámite y luego dice que no escuchó cuando la llamaron). Me acerco a una empleada. Ella llama, pongamos, al 531 y yo tengo el 489. La cosa viene fulera. Me pone mala cara. Muy mala. Pero además, la gente a mi alrededor, los que tienen entre el 534 y el 537, pongamos, me estrangularían sin ningún problema si de pronto se aceptara el crimen por colarse. Me miran mal. Me señalan. Alguien señala el cartelito. La empleada está ensayando con los labios la forma de decirme que debo sacar número nuevamente, que sería, pongamos, el 1076. Se siente el calor en el ambiente, el instinto animal. Pero yo sonrío. Me tomo mi tiempo. Me acerco fresca y juvenil y, con movimientos cuidados, separo mi pelo para ofrecer a la chusma mi oreja izquierda en la que se visualiza mi maravilloso Phonax intrauricular de 3400 pesos. Y entonces digo con voz calma: "hice todo lo posible por escuchar, pero hay tanta gente... y usted habla tan bajo, no modula siquiera... milagros no hace este aparatito. Y como no tienen otro sistema de llamada..." Entonces, como por arte de magia, las fieras se alejan, me hacen lugar, se guardan los insultos, se les aflojan las facciones. Soy una discapacitada, alguien distinto, una mujer enferma, alguien a quien tenerle lástima. Ellos escuchan y yo no. Aleluya, aleluya, todos hemos sido salvados. Yo estoy más allá de los insultos, no pueden tocarme.
No, en ese caso no pueden putearme.
No se puede putear:
Si el de la silla de ruedas te hace bajar del cordón de la vereda.
Si el del bastón blanco te rompe la rótula en su afán de orientarse.
Si el del implante coclear, delante tuyo, tarda dos horas en explicarle a los guardias de seguridad que algún aparato sonó por el imán que lleva en la cabeza y no porque se haya robado algo o intente pasar una bomba en el aeropuerto.
Si al afásico le lleva cuarenta y tres minutos explicarle al cajero del banco que quiere el vuelto en billetes de dos y de cinco.
Si el chico con Down decide ocupar la hamaca que espera tu hijo el resto de la tarde.
Si cruzan cinco personas en muletas cuando el semáforo ya cambió hace rato a verde y no lográs sacar el pie del acelerador.
Si un sordo te pida que le repitas tanto que tenés ganas de decirle: "¡¡¡las ocho y viente, la puta que te parió!!!
No, no se puede putear.
Ganamos.
Estamos a salvo.

Pero...
¿Se puede putear a una persona con discapacidad en una situación en la cual su discapacidad no tenga nada que ver, o el hecho de que sea discapacitado lo exime de todo intento de puteada por parte de seres pseudo-normales? ¿O en situaciones en la que la discapacidad sí tenga que ver pero sea usada por la persona con discapacidad con alevosía y premeditación?
Veamos...
¿Se puede decir algo non sancto de Micceli, sobre todo por sus opiniones teñidas de religión, aunque esté en silla de ruedas? ¿O el hecho de estar en silla de ruedas la convierte en impune de toda crítica, porque de alguna manera "dá lástima" y "logró mucho y es un ejemplo de vida"?
¿Se me puede putear a mí porque se me repitió mil veces algo importante, y yo no escuché pero tampoco pedí que me repitieran?
¿Se puede putear a una persona si con la silla de ruedas te pisa un pie a propósito o siempre tenemos que creer que lo hizo sin darse cuenta?
¿Se puede responder el insulto de una persona ciega que nos manda a la mierda por cualquier cosa que no tenga que ver con ceguera, o debemos permitirle que se exprese libremente por el stress que le causa su ceguera, sin responderle?
¿Se puede putear a un grupo de personas con alguna discapacidad motriz porque se lanzan a cruzar la 9 de Julio cuando el semáforo está a punto de cambiar a verde, en vez de esperar como hacemos los que no queremos morir arrollados y no tenemos ninguna señal visible de discapacidad?
¿Se puede putear a una persona con cualquier discapacidad porque a pesar de su discapacidad es un hijo de puta, o es imposible que una persona con discapacidad sea un hijo de puta justamente porque es discapacitada y se supone que ese contratiempo te convierte en una mejor persona?
¿Se puede putear a una persona que tiene tu misma discapacidad pero que se hace mejor la mártir, como que es más discapacitada?

Yo no sé... para mí es muy complicado...

Además hay otras cuestiones que no tienen que ver exactamente con insultos pero de las cuales no existe ningún manual de etiqueta. Nada de "cómo tratar con una persona con discapacidad".
Por ejemplo...
¿Se le puede decir a una persona sorda, después de dos horas de conversación excesivamente modulada, que se tiene la mandíbula a la miseria?
¿O que nos duele la garganta de tanto gritar?
¿Se le puede decir a una persona en silla de ruedas que preferimos hablar con ella estando sentados porque el mirar para abajo nos hace mierda el cuello?
¿Se puede mirar hacia otro lado cuando se habla con una persona ciega o igual hay que mirarlo a los ojos como en cualquier conversación entre videntes?
¿Si somos de esas personas a quienes no nos gustan los abrazos de desconocidos, ni que nos toqueteen demasiado, se le puede decir a la persona con Down muy amigable que por favor mantenga la distancia?

Y digo yo, todo esto que pienso, ¿me hace una hija de puta, o nunca podré ser una hija de puta porque soy sorda y por lo tanto carezco de la posibilidad de ser una reverenda hija de puta y de última ustedes no me lo pueden decir porque queda re-mal porque soy sorda?

¿Eh, cómo es la cosa?