13 agosto 2007

UNA LLAMADA COMO CUALQUIERA

Suena el teléfono.
-¿Hola?
-Hola, ¿está Verónica?
-Sí, soy yo. ¿Quién habla?
-Ah, hola, soy ..... (no entiendo el nombre). ¿Cómo estás?
-Perdón... ¿quién habla?
-......
-No se escucha bien por esta línea... (es mentira)
-.....
(Considero que preguntar una vez más entra en el terreno peligroso de la incomprensión entre personas, así que continúo).
-Ah, hola, ¿qué tal? (nótese que soy impersonal)
-Yo muy bien. Contame de ustedes.
-Bien... gracias... (no puedo dar muchos datos personales porque no sé con quién estoy hablando). Lo de siempre... Y... ¿vos? (aquí suelto la soga para que me ofrezca información que me ayude a saber quién es).
-Todo bien, mucho trabajo.
-Sí, me imagino...
-Hace mucho que no nos vemos. (Primera información que recibo. ¿A quién hace mucho que no veo?)
-Sí, es verdad...
-Por eso los quería invitar a ...... (no entiendo lo que dice, pero para qué pedir que me repitan si ni siquiera sé con quién estoy hablando)
-Ah... bárbaro. ¿Para cuándo?
-Para el miércoles a eso de las ocho, ¿les parece bien?
-¿Con los chicos?
-¡Claro! ¿Cómo va a ser sin los chicos? (tiene hijos. Mis hijos pueden ser amigos de sus hijos, o es mamá de un compañerito)
-Dale, dame los datos.
-Anotá la dirección. Es en ..... (no entiendo).
-Listo. ¿Me pasás un teléfono, por las dudas?
-¿No tenés mi teléfono? (¿Se queja? ¿Se considera muy cercana? ¿Debería saber su teléfono de memoria? ¿Somos muy íntimas?)
-Sí, claro, pero por las dudas, ya que tengo la agenda acá, y anoto todo junto (mentira).
-Anota: 8..8..-..888 (Aquí me recuerdo que debo arreglar el identificar de llamadas)
-Esperá, más despacio. Viste que te dije que no anda bien la línea.
(No, muy íntima no puede ser, porque sabría que no escucho bien y de entrada sabría que debe hablarme despacio. De a poco logro completar el teléfono. Entender números es mucho más fácil que direcciones o nombres propios porque uno tiene que hacer coincidir el sonido que escucha con alguno de los números conocidos, que por suerte son sólo 11).
-Listo.
-Nos vemos entonces.
-¿Llevo algo?
-No, no te preocupes. Gracias igual. (No tengo que llevar nada, debe ser un cumpleaños).
-Nos vemos entonces. Gracias por la invitación.
-Les mando un beso (nos conoce a todos).
-Otro. Hasta lueguito.
(Esta no es la transcripción de una llamada real, sino una representación de cómo son, más o menos, la mayoría de mis conversaciones telefónicas).

Terminada la conversación mis opciones son:
1- Entrar a páginas amarillas en Internet, y buscar la dirección, y tal vez un nombre, a través del número teléfonico, y tal vez la respuesta.
2- Chequear entre la gente por sectores (amigos del club, mamás de la escuela, familia, etc) si hay algún cumpleaños o reunión el miércoles.
3- No ir, y si luego vuelve a llamar decir que uno de los chicos se enfermó. Los chicos siempre se enferman.
4- Buscar en agendas viejas si ese miércoles tengo marcado algún evento.
5- Como tengo el número telefónico, pedirle a mi esposo que llame en algún momento desde otro teléfono (por si ellos tienen identificador de llamadas) y ver si reconoce la voz.
6- En caso de no funcionar el 5, volver a llamar -siempre desde otro teléfono- y hacerme pasar por una vendedora, encuestadora, o similar, y tratar de sacarle el nombre.
7- Si no funciona el 6, llamar -ídem- como si fuera un secuestro virtual de algún familiar, y pedirle el nombre.
8- Si no funciona el 7 volver a llamar cuando no haya nadie, y dejar dicho en el contestador que por favor me llamen, con la excusa de que perdí la dirección, y así tener otra chance de averiguar quién es.

Como verán, todos los puntos de arriba hablan de la necesidad de razonamiento, rapidez mental, cálculos, memoria, investigación en diferentes medios, entrevistas, resolución de conflictos y de enigmas. Justamente lo que hace a una mente inteligente, vivaz, superior, detallista, atenta. Como los músculos, la mente debe ejercitarse para mantenerse en estado. Y mientras a las personas normo-oyentes se les sugiere la realización de crucigramas o el armado de rompecabezas, las personas hipoacúsicas sólo debemos hacer uso de nuestra cotidianeidad para ejercitar nuestra mente.

Este ha sido otro aporte de V.S para la salud mental de la persona hipoacúsica.

6 comentarios:

Mary Sáenz (La Rorra) dijo...

Veronica, cuanta razón, yo pense que era la única a la que le hablan en chino básico por el teléfono. A estas alturas de mi vida el teléfono y yo no somos amigos.
No existe algún aparato telefonico q nos ayude con este problema??? un amplificador telefonico o algo parecido????

daniela dijo...

"Infelices o superhéroes". Lo leí más de 20 veces. Lo guardé en Word para tenerlo a mano las veces que quisiera leerlo. Hice que algunas personas lo leyeran. No lo comenté porque me dejaste sin palabras. Simplemente: excelente.

Esther dijo...

Verónica te quedó bárbaro.
Eso mismo me pasa a mi pero mi marido que es muy optimista todavía sigue invitándome a charlar con los amigos por el móbil y el teléfono de casa aún sabiendo que tengo muchos problemas para comunicarme... será que me ve con buenos ojos y no se percata de mi hipoacusia. Entonces cuando comienza la conversación no se que responder, no oigo la mitad de la información, debo preguntar una y otra vez las cosas hasta que cansada le devuelvo el celular.

Verónica Sukaczer dijo...

Gracias Rorra, que hasta me subiste a tu blog. Pero sin nombre y apellido :-(
Y sí, por lo menos en Argentina existen muchos tipos de teléfonos con amplificador de volumen, y también aparatitos portátiles que se ponen sobre el auricular para escuchar. También aparatos que suben el volumen del ring o que lo traducen a una señal luminosa. Será cuestión de ver en Internet qué tenés en tu país. Yo algunas cosas las compré a través de Internet a EE.UU y me llegaron a mi casa en Buenos Aires sin problemas. Eso fue en hitec.com
¡Suerte!

¡Gracias Daniela! ¡Qué emoción!
¿Vos sí lo imprimiste con nombre y apellido? :-)

Y gracias también Esther. Mi marido hace algo mucho más terrible: intenta hablarme cuando yo hablo por teléfono, o me da mensajes para quien está del otro lado del tubo, o mete chistecitos, y yo que apenas puedo con una conversación, tengo que lidiar con dos, con lo cual termino mandándolo a la mierda siempre. La dicha conyugal :-).

Mary Sáenz (La Rorra) dijo...

Veronica, sorry, voy a corregir el error y poner tu nombre, a decir verdad al momento de poner el link me hice un enredo con el apellido, pero vale, ya lo arreglo.
He leido cada post un millón de veces, no sabes como me anima y me ayuda, ademas como mi familia lee mi blog, ayuda a que entiendan mejor la situación.
Gracias por tomarte el tiempo de analizar y compartir con los demás.

Denis dijo...

Noooo!!
tal cual!
me doy cuenta q no soy la unica a la q le pasa esto con el tel, jeje!
yo intente ponerle un auricular por el q se escuchaba bastante bien, por despues empezó a hacer ruido y no permitirme escuchar la llamada.
igual, me encanto el texto como todos!

la verdad... te pasas!

;)
un saludo.

Denis