25 abril 2007

DIÁLOGO DE UNA ATEA HIPOACÚSICA CON DIOS

Un día Dios se me apareció y me dijo (de esto me enteré después):
-“Tú –Dios habla en castellano neutro, apto para toda Latinoamérica- ¿deseas seguir siendo como eres, o convertirte en una persona normo-oyente, hermosa, inteligente, con un cuerpo descomunal y una gran cuenta bancaria en Suiza? (gracias a Dios, Dios no confía en nuestro sistema bancario).
El problema es que Dios es incorpóreo. Y se comunica con los seres humanos a través del lenguaje oral. Una lástima. Su voz, ronca y profunda me envolvió como una brisa cálida de primavera. Pero nada más. Yo busqué su boca. Labios que pudiera leer. Una pantalla. Un sistema de subtitulado, Un traductor del lenguaje de señas. Le rogué, aunque sea, que me repitiera. Pero Dios dice las cosas una sola vez. Y todos sabemos que los graves muy graves, así como los agudos muy agudos, son difíciles de entender.
Entonces, por la dudas, respondí:
-No, mirá... mejor dejame como soy.
Es por eso que las personas hipoacúsicas, a veces, nos perdemos de buenas posibilidades.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Verónica:
tengo esa sensación de que me estoy perdiendo algo,cuando veo gente que habla y opinan y se ríen y a mi se me escaparon muchas palabras como para acertar (hace bastante tiempo que es un acertijo descifrar las conversaciones), finalmente me convenzo de que lo que es realmente importante y que me afecta, me va a llegar de alguna forma y lo demás que me lo pasen en papel.
Me gusta encontrar tus palabras en este lugar, espero más. Un beso
Norma

caro dijo...

Mirá a juzgar por como andan los creyentes... no pareciera que te perdiste de mucho!
Me reí mucho igual, eh?

besus
Caro