08 marzo 2007

Y EN ROSA, ¿NO VIENE?

Qué feos que son los audífonos. mirá que llevamos años de relación y me siguen pareciendo espantosos. No sé si será producto de algún trauma. Lo único seguro es que elegir y tener un audífono no es como comprar un par de anteojos. En principio los anteojos no dejan de funcionar en cualquier momento y se cierran, impidiéndote la visión. Y tampoco usan pila. Y no acoplan si te acercás mucho el libro a los ojos, por ejemplo. Qué lindos son los anteojos, cuántos modelos. Audífonos también, muchos modelos, pero todos del mismo color, la misma formita de supositorio derretido o de accesorio de espía.
En fin... si algún día uso un retro me lo voy a hacer rosa. Ustedes saben que se puede, aunque se crea que así sólo los usan los chicos.
Pero en realidad de lo que quería hablar acá es de cómo se elige un audífono. Porque otra vez -cuándo no- aparecen los profesionales que te dicen a dónde ir, qué modelo comprar, en qué volumen usarlo, y si hay mucha confianza hasta te dicen qué porcentaje se quedan ellos por la recomendación.
Para elegir un audífono, entonces, uno acostumbra ir a la casa vendedora donde en primer lugar una fonoaudióloga de 19 años te hace una audiometría y te habla como a una tarada. (Odio a las fonoaudiólogas, pero ese es tema para otro post). Luego te llevan a una habitación tranquila y silenciosa, y pasan los valores de la audiometría a una computadora, para luego mostrarte cómo x modelo de audífono cubre esos valores. Y ¡bingo! Ése debería ser tu audífono. Te lo prueban y te lo calibran, te hacen el molde, y en unos días tenés el aparatito hecho a tu medida. Volvés a la habitación silenciosa, ahora con una fonoaudióloga de 22 años, quien te lee palabras de las listas de Tato y Sarrail (odio las listas de Tato y Sarrail) para mostrarte qué porcentaje de ganancia auditiva tenés con el audífono, y luego, para torturarte, te hacen lo mismo sin audífono para mostrarte el antes y el después. Como en las publicidades de productos para adelgazar.
Es normal que como parte del paquete después te ofrezcan una cantidad de sesiones de adaptación (con más Tato y cia.) y si luego de eso no te adaptaste como corresponde, la culpa es tuya. Seguro estás negando el problema. O no usás el audífono como te enseñaron. O además de sorda y tarada sos más sorda y más tarada.
Pues bien niñas fonoaudiólogas. La vida no es una lista de Tato. La vida no es "marte, trece, cielo, treta". No. La vida no transcurre en un ambiente silencioso y tranquilo. En la vida real la gente no nos habla de frente tapándose la boca con una hoja blanca. En la vida real lo que nos conviene según la gran computadora, es seguramente lo que no nos hará felices.
En la vida real, yo necesito probar muchos audífonos. Y necesito que me permitan estar con cada audífono el tiempo que me parezca. Pero sobre todo, necesito que me permitan caminar por el lugar, hablar con gente, y... ¡no teman! hasta salir a la calle. Les dejo el documento, una seña, lo que quieran con tal de que no crean que me voy a ir corriendo con el audífono y nunca voy a volver. En la vida real hasta me gustaría llevarme un prototipo del audífono a mi casa, unos días, y ver cómo me siento. Porque ésas son las palabras mágicas: cómo me siento. Porque con ese audífono que elija, viviré mi vida y escucharé lo que pueda escuchar. Y si no me gusta ese audífono, por más que la computadora asegure y jure que es el indicado para mí, y a pesar de que las tuve corriendo una semana entera con las pruebas, me iré silbando bajito a otro lugar. Porque a veces uno no se acostumbra aunque haya hecho todos los deberes. Porque cuando te meten un coso en la oreja, que te molesta, te envía ruidos metálicos, y encima queda feo, la situación no es sencilla. Lleva tiempo. Por eso debo probarlo como a mí me parezca. A ver si entendieron, niñas fonoaudiólogas: voy a probar el audífono conversando con ustedes en forma normal. Caminemos un poco. Las invito a un café en un café de verdad (yo le pido permiso al jefe, después de todo es mi turno). Y si digo que hay un pitido que me molesta, que el ruido es muy chillón o muy grave, es porque tengo razón. No me importa lo que ustedes crean. Porque ustedes escuchan bien. No usan audífono. O sea que intentan transmitir una experiencia que no vivieron. Y así no vale. Y además quiero -exijo- que me traten como a una persona pensante. La persona que va a decidir justamente qué audífono va a usar, la que va a pagar los miles de pesos que cuesta. Por eso no me gustó cuando una de ustedes se la pasó probándome audífonos mientras conversaba con otra, y entraba y salía gente de la sala. Ok, yo tenía 16 años, la que pagaba era mi mamá. Tampoco me gustó el lugar donde me ofrecieron una única alternativa, y si no era esa yo podía seguir siendo hipoacúsica, de pura caprichosa nomás. Y no me gusta en absoluto cuando creen que saben más que yo sobre cómo escucho yo. Tampoco que me digan que algo funciona bien cuando yo digo que funciona mal. O que miren la computadora en vez de mirarme a mí. No me gusta que me toqueteen los oídos y me pongan y saquen el audífono cuando lo puedo hacer yo. Lo mismo para el volumen. Y saquen del cuarto las listas de Tato porque puede darme un berrinche.
Eso es todo por hoy señorita, el audífono quedó muy lindo, lo llevo en rosa.

Va desde aquí un sentido homenaje a el dueño de una empresa de audífonos (el día que ponga nombres será porque cobro la publicidad como corresponde) con quien mantengo una relación extraauditiva desde mi más tierna edad y mi segundo audífono. Yo le aviso cuando voy a ir, y él me dice quién es la persona indicada para atenderme (una fonoaudióloga de 25, por lo menos). Probamos el audífono a mi manera porque soy hincha y de entrada pongo en la mesa mis reglas. Y me lo llevo a casa gratarola, a ver si me gusta. Camino por ahí. Pruebo los chiches. Y si me gusta bien, y si no me gusta no pasa nada. Pero claro, todo eso me lo gané a fuerza de años, experiencia y varios audífonos (es decir: mucha guita).

6 comentarios:

daniela dijo...

hola vero!! es muy cierto eso! como, en media hora, puedo decidir si algo me sirve para usar toda mi vida? (o al menos el tiempo de vida util que tenga el audifono, claro). el ambiente que hay en una salita "de silencio" no se compara para nada al ambiente real: ruidos, voces, riudos superpuestos, voces superpuestas, ruidos y voces superpuestas y hasta ruidos superpuestos superpuestos con voces superpuestas!!!! uff.. terrible.
yo tuve un tiempo de prueba en "la vida real" con mi audifono (o al menos eso es lo que me dijeron en mi casa, capaz para no presionarme a sentirme comoda jaja). pero me acuerdo cuando me lo puse por primera vez: "ahi viene una ambulancia" dije. y al instante a mi mama se le llenaron los ojos de lagrimas (parece que venia bastante lejos). ahi me di cuenta de que era el indicado. era EL. si si, fue como amor a primera vista! y desde ese 19 de mayo de 2004 que no nos separamos nunca! puede ser que no sea lindo... que no sea estetico... pero yo lo quiero muchisimo!! es como tener un novio feito pero REEEE simpatico jaja
sin nada mas para decir , me retiro!
un beso!!!

cecilita.... dijo...

hola Vero...tienes mucha razón en tu post...quizás lo que más detesté cuando fui a hacer las primeras pruebas de audifonos a varios lugares, fue la poca preocupación por el cliente "yo" "nosotros", tratando de vender el audifono más caro sin siquiera ver nuestra necesidad y más aún cuando te hacen repetir palabras, como si todo el mundo hablara con monosílabos y no con frases... hasta que eso cambio en el lugar donde sí compre mis dos audífonos, donde me hicieron varias pruebas repitiendo FRASES no palabras, q venian desde los costados, desde atrás, desde el frente de donde estaba sentada, mediante un programa computacional, y si bien no es algo como lo diario, es bastante similar...en fin, estos dos audifonos me cambiaron la vida, tanto que hay algo que siempre me recuerdo, la primera ves q sali con mi novio usando mis audifonos fuimos a un restoran bastante tranquilo q ya habiamos visitado varias veces y él se quedo maravillado cuando le dije "no tenía idea de que ponían música de fondo"...sí, antes no la escuché nunca, ahora siiiiiiiiiiiii....
y eso...quizás no sean muy estéticos ni lindos, los mios son intrauriculares...pero me cambiaron la vida y no los dejo ni a sol ni sombra...bueno sólo cuando duermo y me ducho me quedo sin ellos...
y si algún día tengo que usar retroauriculares no dudes de que sí los voy a pedir rosados!!!!!!!

Anónimo dijo...

Hola, conocí a Verónica por éste medio, casi por casualidad y no puedo dejar de maravillarme de como me describe a mi misma. Hace tres días hice una prueba para mi otro audífono (uso uno hace cuatro años), y soy el fiel reflejo de lo publicado; con la salvedad que mi fonoaudióloga tiene 40 años y extremadamente humana. La quiero y respeto en relación inversa al odio que siento por la famosa tablita. Mi enfermedad no es otosclerósis sino hipoacusia bilateral mixta progresiva, con un mix importante de acúfenos. Se que en unos años voy a vivir en el más profundo de los silencios, así que utilizo los audífonos para acumular sonidos. Ironizo diciendo que soy "piladependiente", mi única adicción. Leer sus comentarios me hace muy bien y me siento menos diferente. Por favor, no dejen de hacerlo...
Un abrazo
Luciana

Mariana dijo...

Hola, cómo estan?
Lo que viene a continuación, es una opinión muuuy personal. Yo también odio a las fonoaudiologas!!!, habrá quienes son muy buenas, con abordajes de trabajo muy integrales y demás, pero nunca me crucé con ninguna de ellas!!!
Mi relación siempre se limitó a: estudios audiológicos y pruebas de audífonos.
Siempre, todas, me parecieron muy tontas y muy huecas. Todas parecen salidas del mismo modelito. Yo también me he cruzado con unas muy jovencitas, de esas que te dan ganas de sentarte a ayudarlas a rendir la ultima materia para que se reciban.
Están en su mundo, tienen todo muy estructurado. Me ha pasado de decirle a una, antes de una audiometría, que tenia un zumbido muy fuerte ese día y que por ejemplo, como en la orden del medico no decía nada al respecto, no me dieran ni bolilla… Ellas son felices así, manejando los aparatitos y en su mundo rojo y azul. Suelen no escuchar lo que nos pasan, a menos que el medico haya escrito algo en la orden…
Mi última experiencia con una de ellas fue una prueba de audífonos. Obviamente la situación de la prueba fue la más artificial de mi vida. Yo por el momento, tengo dificultades con los sonidos bajos, los tonos bajos y no tan bajos de voz, si me siento lejos de alguien no lo escucho, si hay música de fondo me pierdo algunas cosas, si me hablan al oído en voz baja tipo cuchicheo no escucho nada, si me hablan y estoy de espaldas suelo perderme algo, al igual que cuando me hablan tapándose la boca o si hablo por teléfono con alguien que me habla medio bajo, no lo escucho.
Todo esto se lo dije a la fono-tonta que vi en noviembre pasado en la prueba de audífonos. Ella rapidito preparo unos tapones para mis oídos y empezó a hacerme repetir como una tarada un montón de palabras. No conforme, me tapo un oído con una pasta horrible y de nuevo me hizo repetir las palabras. Después hizo unas cuentitas en la computadora y la maquinita determino que por ahora un audífono me aportaría poca ganancia auditiva. Que debo volver a un control este año. La verdad que ni se si volveré. Le pregunté que hacía con mis dificultades, a lo que respondió dándome unos “consejitos”, tipo, “trata de sentarte cerca del que habla”, etc, etc.. cosas que obviamente, hago desde hace mucho sin haber recurrido a su “conocimiento profesional”.
Insisto, no dudo que debe haber de las buenas, de las que son muy buenas. Alguien conoce alguna?
Besos y…que lindo haber hecho esta catarsis….Nos escribimos pronto!!

Anónimo dijo...

Gracias a Verónica por contestar mi mail y a todos los que me hicieron dar cuenta que por llevar audífonos no hay que sentirse como si llevara una parabólica en la cabeza, aún me cuesta hacerme a la idea pero peor es estar medio tapia.
Besos y los sigo leyendo
Gabriela

Anónimo dijo...

Hola chicas!! La verdad es que casi se me saltan las lágrimas cuando he leido vuestros comentarios. Tengo hipoacusia leve y por primera vez en mi vida me he decidido a hacerme un audífono. Mariana, me siento plenamente identificada contigo, mi problema es prácticamente idéntico, las situaciones en que necesito el audífono son las que tú describes, tal vez no invalidan pero crean gran tensión , malestar y pérdida de energía continua para estar a la altura. Os agradecería en extremo si alguien pudiera recomendarme un centro o profesional bueno donde comprar un audífono que esté en Baleares. Imagino que será difícil, pero tengo que confesaros que estoy un poco asustada; más bien temerosa de no elegir bien. Entre lo que cuesta el dichoso aparatito y las posibles dificultades a la hora de adaptarse al mismo, estoy de los nervios.

Si os da apuro dar nombres en el blog podeis hacerlo a mi correo particular: chocotina@terra.es

Muchas gracias a todas y a Veronica por tener esta genial idea de montar este blog.

Saludos

Carmen