16 marzo 2007

DIÁLOGO DE OYENTES

Qué fácil que es inventar una frase hecha. Ves a dos tipos que hablan y no se entienden, que siguen en la suya, que no se ponen de acuerdo, y ahí va uno que se cree inteligente y dice: "es un diálogo de sordos". Y los demás aplauden y lanzan grititos alborozados, y desde entonces le dicen "diálogo de sordos" a aquellas conversaciones en que dos o más personas no logran "escucharse", es decir, entenderse. Uno dice una cosa, el otro dice otra cosa, y así. Ustedes me entienden. Y allí van todos los periodistas y entrevistadores y comunicadores y personajes televisivos y presentadoras con colágeno en los labios a repetir, como si supieran de qué hablan: "diálogo de sordos, diálogo de sordos, diálogo de sordos".
Y no viejo no... Eso no es un diálogo de sordos, eso es, exactamente, un diálogo de oyentes. Y te voy a explicar por qué, porque tengo tiempo y para eso estoy acá. Los sordos (aquí englobo a hipoacúsicos leves, moderados, profundos -yo- y sordos más o menos y sordos-sordos) cuando mantenemos una conversación, cuando estamos allí deseando ser parte de esa conversación, cuando la misma es parte del trabajo o de grupo de amigos, cuando queremos saber qué se está diciendo y oh milagro, hasta participar de la charla, cuando eso sucede, y aunque no escuchemos los sonidos como vos, los sonidos propiamente dichos, estamos entendiendo viejo. Cada palabra. Cada inflexión. Cada gesto. Cada tono. Cada movimiento corporal. Cada mirada. Estamos usando toda nuestra atención, inteligencia, viveza, todo nuestro cuerpo, toda esa parte del cerebro que dicen que no se usa mucho, estamos usando todo lo que somos para entender. Porque si queremos "escuchar", tenemos que estar ahí con nuestros seis sentidos enteros y al máximo. Concentrados únicamente en tus labios y en lo que intentás decir, aunque sea la máxima gansada. Tal vez nunca nadie te prestará tanta atención como nosotros en ese momento.
O sea que podés usar la expresión "diálogo de sordos" si querés ser un típico hijo de puta que dice "hoy conversé con un sordito, un tarado", como quien le dice "mogólico" a un tipo tonto, pero no podés usar esa frase hecha para hacer entender que no nos comprendimos. Porque tal vez no hayamos llegado a un acuerdo o a mí me parezca que estás equivocado, o discuta con vos, pero que te escuché, comprendí y entendí, eso seguro. Porque hacemos flor de esfuerzo. Por eso no entiendo por qué se usa la frase "diálogo de sordos". Por qué nos usan para clasificar un hecho de incomprensión entre dos personas justamente a nosotros que ponemos alma y vida en entender ese diálogo.
Porque eso es un "diálogo de oyentes": dos personas que oyen perfectamente y eligen no escuchar. Eso es. Así que desde ahora ya lo saben. Les regalo la frase. La pueden usar en sus lindos titulares. "Bush y Chávez en un diálogo de oyentes". Hasta queda bien y todos entendemos de qué hablan. Y así nadie le falta el respeto a nadie. ¿Está claro, o querés que te lo repita?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Vero, cuanta razón en tus palabras respecto del diálogo de "oyentes".
Yo tengo una familia numerosa, padres, cuatro hermanos con sus respectivas parejas, sobrinos, y como buenos ascendentes de árabes, los tíos, primos, hijos de primos, etc, son como hermanos también; en fin una familia bulliciosa. Imaginate lo que es para mi, los domingos, cuando almorzamos como cuarenta personas y todos hablan al mismo tiempo y para colmo... ellos escuchan.
Las conversaciones se cruzan con las ensaladeras, la tabla del asado, el tele que siempre está prendido aunque nadie mire. No engancho una. Lo peor de todo es que me encanta hablar. Resultado: siempre termino opinando verborrágicamente sobre algo que terminan de discutir y yo lo reitero como una novedad. Con el tiempo han aprendido a reírse de espaldas.
A pesar de ser una gran verdad tu definición de diálogos de oyentes, no puedo dejar de reconocer, que es un tanto por ciento cómico hablar con una perfecta sorda,, yo por ejemplo.
Hasta pronto
Luciana

esther dijo...

Verónica cuanta razón tienes.
La verdad es que he aprendido a entornar los ojos y sonreir un tanto estúpida para que luego como final la gente que está a mi alrededor determine " eres tímida, por eso no hablas verdad?" cuando lo único que deseas responder es " no hablo porqué no óí casi nada"
En mi vida laboral he tenido que enfrentarme a miles de broncas y discusiones con algunas de mis "cmpañeras" porque´no las saludé o no oí la puerta abrirse y por lo tanto no estuve atenta a sus palabras, sin tener en cuenta que para un hipoacúsico moderado-severo la mayor parte de ruidos,converesaciones, etc son inaudibles, pero como siempre los sordos no son tenidos en cuenta y a veces la sociedad en lugar de tomarse en serio este problema lo ve como algo chistoso y cómico

Norma dijo...

Hola, es la primera vez que entro en un blog, y llegué de casualidad, buscando info sobre otoesclerosis, tengo la enfermedad hace diez años, y de verdad me emocioné mucho al leer este diálogo de oyentes, me senti tan identificada, ese esfuerzo que ponemos por escuchar con los ojos y descifrar en los gestos de las personas lo que nos quieren decir,nunca tuve tanto deseo de estar comunicada, como ahora, que estoy escuchando cada vez menos,creo que pocos tienen tanta actitud de escuchar como nosotros, los que oímos poco. Me reconfortó encontrar este lugar para comunicarnos.
Un beso
Norma

el perrito dijo...

Hola, llegué aquí haciendo una búsqueda sobre Dios en el google, Je :-)
Tu blog es fresco y divertido, y me encanta tu sentido del humor. NO te enlazo el mío porque es sombrío y amargo, y sólo lo tengo para desahogarme, y para comunicarme con otros espectros negros...
vale, me divertí mucho, y solo leía hasta aquí. Genial, qué bien le das la vuelta a la tortilla y con cuanta razón. Yo soy hipoacúsico ligero (50% menos en el oído izquierdo) o sea que algo sé de lo que hablas. por ejemplo de poner toda mi atención para entender lo que se está diciendo apoyándome en todos los elementos a mi alcance; lenguaje corporal, contexto etc. He visto también muchas conversaciones de las que se llaman "diálogos de sordos" que suelen darse en un tono lo bastante alto como para que yo lo pueda oir. Vale. En estos casos hay que saltar inmediatamente sobre sordos e hipoacúsicos que suelen ser -nobleza obliga- mucho mas corteses y aplicar inmediatamente el refrán que dice:
No hay peor sordo que el que no quiere oir...

NOTA: donde dije "nobleza obliga" también puedes imaginar que pone "a la fuerza ahorcan"

Un saludo amistoso:
El perrito