14 diciembre 2006

PARA LO QUE HAY QUE ESCUCHAR...

Comenzaré a subir aquí crónicas, columnas que escribí para "La vida con subtítulos" . No porque ande con fiaca, sino porque no espero que ambos blogs tengan los mismos lectores (¿cómo..? ¿no leen todo lo mío?) y me parece interesante pasar para acá todo lo relacionado a la temática. Habrá más. Sobre todo en vacaciones.

PARA LO QUE HAY QUE ESCUCHAR...
El tipo, agazapado detrás de su guardapolvo blanco, me mira y dice: -no parecés... Yo le agradezco. He aprendido que no parecer es bueno, y parecer es malo. El día que nos encontremos con extraterrestres de aspecto humano diremos, mientras nos aniquilan: -mirá que no parecían...Bien, no parezco. El tipo dice que su obligación hipocrática es que yo parezca aún menos. Para él soy un mecanismo fallado que hay que arreglar. No poder hacerlo es fracasar. Los que se agazapan detrás de guardapolvos blancos, no tienen el fracaso como meta en su vida. Yo le digo que no estoy interesada en el producto que me vende, porque construir esta imagen de no parecer me ha llevado la vida, y ahora estoy cómoda así como soy. El tipo dice que no parecer no es no ser, y que soy, y que por lo tanto necesito ese ajuste de 23.000 dólares que total pagará la obra social. Yo le digo que no, gracias, que solamente quería hacerme un chequeo. Decir no gracias es un error que él, ellos, no pueden tolerar. Me mira. Yo sé qué está mirando. Está mirando el lugar de mi cráneo donde hará el corte para implantar el aparato que, a partir de entonces, me hará sonar entera cuando pase por un detector de metales o de prendas robadas. La idea no me entusiasma, porque entonces nunca podré fantasear con robar algo de verdad. También tendré que cuidarme de la electricidad estática, capaz de desprogramar lo que él quiere meter en mi cabeza. O sea que cada vez que vaya a un pelotero, o empuje a mis hijos por un tobogán de plástico, tendré que tocar algo para descargarme. No se puede negar que suena divertido o ridículo. El tipo, lo sabemos, no va a darse por vencido fácilmente. Apela al golpe bajo. Me pregunta si no quiero escuchar el llamado de auxilio de mis hijos cuando se pelean, se golpean o intentan matarse y yo estoy en otra habitación. Lo pienso. La verdad que no. Estoy tan agotada de las peleas, los golpes o los intentos asesinos de mis hijos, que prefiero no escucharlos. Total ellos ya aprendieron que si se matan tienen que levantarse y venir a contarme. Y yo creo que eso, en el futuro, los hará mejores personas o los acercará, aunque sea, a un ideal de inmortalidad. Él comienza a flaquear. Me dice que es mi decisión. Por supuesto, respondo yo. Me llevó toda la vida aceptar quién soy, y aprender a convivir conmigo misma, como para venir ahora a perder lo poco que tengo para reemplazarlo por un artículo biónico. Le digo que cuando Jamie Sommers usaba su oído biónico, hacía un tat-tat-tat bastante molesto, que podría interferir en la comprensión de la palabra. Él me habla de todos los niños que por fin hacen una vida normal gracias a eso. ¡Lo agarré! ¿Entonces yo no soy normal? ¿Me han estafado, engañado, todos estos años? ¿Y qué es la normalidad, en definitiva? Pero no, aquí soy yo la que se engaña. No soy normal, lo sé. Pero la anormalidad puede a veces ser interesante (mentira, todos los anormales queremos ser normales, y viceversa). Todos esos niños que hacen una vida “normal”, están construyendo su futuro sobre una mentira (pero aunque sea no robarán en locales con detectores). Lo sé porque lo intento desde hace años (lo de la mentira, no lo del robo, y por eso no parezco). Le digo que no, es mi última palabra, y además le digo que no voy a volver a atenderme con él. Se ofende y dice algo, pero esto me lo pierdo (que es lo que sucede cada dos por tres porque justamente aunque no parezca, soy).Total... para lo que hay que escuchar...

5 comentarios:

Alba dijo...

Mafioso suelto hay mucho.

Los capitalistas no comprenden que la libertad de consumo es sagrada y si uno no quiere consumir tal cosa , eso se respeta...pero ya ves , los negocios son asi :(


En cuanto a lo de no parecer,tb paso por eso.

Este mes termine las practicas en una empresa y como son practicas , logico no te pagan pero te dan unos ´´detallitos``. Uno de los detalles en cuestión fue una radio con cronometro , toda amarilla ,asi ...La ley de murphy. A mi padre se le ve emocionado con ella , la lleva a correr y tal...Mientras yo le pregunto a mi madre que para que cuernos quiero yo una radio, esa gente no piensa o que?
Pero la verdad , ni se dieron cuenta de mi problema...Tomemoslo con humor, entonces,me va a juego con la mochila amarilla de reebok(antes muerta que sencilla)=P

Anónimo dijo...

Hola Verónica, (ando de paseo por todos tus blogs parece :))
Quería preguntarte que quiere decir "no pareces".
No lo pregunto con intención, simplemente no entiendo.
Entendí que sos hipoacúsica (sorda está mal?) , pero no entiendo que se supone que tiene que parecer una persona sorda.

Vivo en una lata de tomates? O es que ese médico que te atendió era un pirata?

Te agradezco el tiempo que te tomes en contestarme.
Saludos
Caro

Anónimo dijo...

Hola Vero

Apoyo tu decisión, uno tiene que aceptar como es, y vivir con dicha virtud, que bonito es ser diferente y no igual como los demas.

Muchos familiares amigos, me han dicho porque no te operas?, yo les digo que ya hice mi vida, ya tengo mi carrera universitaria terminada, tengo trabajo, soy independiente, para que me opero si puedo hacer lo q los demas, aunque se que no escucho, pero si oigo al menos, y me apoyo con los labios.

Lo de Escuchar y Oir, supongo que sabes la diferencia, para los que me vayan a leer, les comento que esto de Oir es captar el ruido, y escuchar es entender lo que se esta oyendo.

Claro al menos esto del implante coclear, yo lo aceptaria si es un pro, y no un contra como lo que comentas en este post, y mas consecuencias, de terapia en otros 2 años mas, y luego queda mal un oido, infecciones, etc etc.

Un pro seria, 0 efectos secundarios, algo q no provoque interferencias, y poder escuchar de lejos =P, que se pueda apagar nop?, pobre de los oyentes que sufren del ruido, o tonterias que escuhan del entorno..

Saludos =)

Constantino Kusulas V.
ckusulas@gmail.com

Verónica Sukaczer dijo...

Hola Caro, bienvenida al blog. Me gustó encontrar mensajes tuyos por todos lados :-). Y estuve leyendo tus blogs, que me resultaron muy entretenidos. Bien, al grano. Las personas que no escuchamos bien hacemos una diferencia entre: hipoacúsicos, los que tenemos resto auditivo y aún podemos escuchar (mucho, poco, más o menos) con ayudas auditivas. Y sordos: los que no escuchan nada, o sufren de cofosis.
Sobre lo de "no parecer" es todo un tema y veré cuán corto puedo explicarlo acá. La hipoacusia/sordera es lo que se llama una discapacidad invisible. A menos que se vea el audífono, el implante o la persona se comunique con lengua de señas o hable mal, no se "ve". En mi caso mi audición fue empeorando de a poco y a lo largo de muchos años. Eso me hizo una hipoacúsica "post-lingüística". Adquirí el lenguaje con audición normal. Y como hablo perfectamente, leo los labios muy bien, y le saco mucho provecho a mi único y pequeñito audífono, muchas veces la gente no se da cuenta de que no escucho hasta que yo no lo digo, y entonces viene la exclamación: "¡no se te nota"! Como verdaderamente existe la discriminación, la intolerancia y demás etcéteras, que "no se me note" es mejor a que se te note. No sé si se me entiende. No debería por qué ser así, pero es.
Nos seguimos leyendo.

Constantino: una pequeña ackaración. Yo no estoy "en contra" del implante coclear. Creo que puede ser útil para mucha gente, y que a muchos les cambiará la vida para mejor. Ni es la panacea. Hoy en día la gente que no sabe de esto cree que el implante es para todos y que en todos funcionará a las mil maravillas. Y no es así. Implantarse es una decisión que hay que tomar con calma y conociendo los pro y los contras. Ya escribiré sobre ello. Lo que no soporto es que me hinchen a mí sobre el implante, y también me explayaré sobre eso en algún momento.
Cariños a todos

Anónimo dijo...

Gracias Vero!, me queda clarísimo.
Un beso